Lo que el tiempo se llevó...

LOS PALOMARES DE VILLALMANZO

Vamos a recordar las construcciones (años 1950-60) que próximas al pueblo servían para albergar bandadas de palomas. Nos ceñiremos a las que estaban fuera del casco urbano. Se encontraban en todas las direcciones a un kilómetro a su alrededor excepto las dos de la Granja de Tordable.

Edificio: Los palomares de Villalmanzo eran bonitos y sencillos edificios en sembrados, viñedos y eras. Levantados sobre un pequeño solar rectangular o circular de unos 6 m de lado o diámetro. A unas piedras de base seguían las paredes de adobes hasta 7 m de altura. Los muros a medida que  ascendían iban dejando pequeños huecos en el interior: los nidales. Una estrecha puerta daba entrada a personas. Algunos tenían un ventanuco delantero incluso con reja y todos de 3 a 7 orificios cerca del alero y una abertura en el tejado para entrada de palomas y ventilación. Lo remataba un sencillo tejado hacia al sur, con pared de 0,5 m de altura alrededor para abrigo de vientos. Solían tener una tarima a media altura que dividía el interior en dos estancias comunicadas. El exterior estaba revocado con mortero de cal encalado. Las puertas, esquinas y  franja de los orificios iban remarcadas con cuadros granates o grises. Había ya algunos palomares sin revocar sus adobes y las inclemencias los iban descarnando y arruinando. Los propietarios en aquellos años ya no cuidaban de repararlos y con el tiempo desaparecieron. Los 20 pequeños palomares de Villalmanzo no se parecían a los grandes de Tierra de Campos, circulares o rectangulares ni a los octogonales de Argentina ni a los gigantescos de Andalucía (hoy sin palomas) como el de la Breña, (R. Guiness) con 7.770 nidos o el de la Huerta Noble con 32.000 nidos en paredes de 11 metros de altura.

Ubicación: Dentro del pueblo había casas que tenían un pequeño palomar aprovechando el desván u otra dependencia. Citaré los palomares que en mi niñez (50-60) todavía se veían en el campo. Palomares: 1. Del tio Francisco (Diluvio) en La Jarvivera. 2. Del tio Tiófilo Adrián en La Jarvivera. 3. Del tio Bernardo Valdivielso en Valdesú. 4. Del tio Miguel (Zurdo) en Carremediana. 5, Del tio Medina en La Poza. 6. Del tio Ermilo en La Poza. 7. Del tio Lázaro en Estepareja. 8. Del tio Cesáreo (Revenga) en Valdeporros. 9. Del tio Albarrán en Las Eras. 10. De Victorino García en Las Era. 11. Del tio Fidel (Moruño) en Las Eras. 12. Del tio Lázaro en Las Eras. 13. Del tio Pedro Martínez en Ntra. Señora. 14. Del tio Herrero en la C/ del Ayuntamiento. 15. Del tio Luciano en El Pontón. 16. Del tio Julio Martínez en la Era de S. Sebastián. 17. De Agapito Sierra en El Collado. 18 Del tio Medina en El Valle. 19 y 20. En la Granja de Tordable.

Mantenimiento: ¿Cuándo se inició la construcción de estos palomares? Tal vez no sean muy antiguos pues no he encontrado referencias históricas. Dejo a los historiadores precisar su antigüedad. En aquellos años 50-60 los palomares se iban descuidando. Sin embargo, en años precedentes tuvieron bandadas numerosas. Los dueños los cuidaban bien y sacaban gran provecho de los mismos. Pero no conocí a ninguno que estuviera muy impuesto en colombofilia. Había una gran bandada en la torre de la iglesia y después en estos palomares disminuyeron sus aves. Las palomas con la modernidad fueron desapareciendo. El rendimiento en palomos y palomina fue volviéndose escaso y los dueños descuidaron su mantenimiento. No vi que los enjalbegaran alguna vez. Aunque los palomares estaban bien cerrados, como el del tio Diluvio (con cadena y candado de puerta a abertura superior o una reja en otro), se fueron abandonando los cuidados exteriores y arruinando.

La paloma: Con más de 310 especies, es un ave de vuelo rápido (hasta 56 k/h) con vistosas plumas grises, marrones, blancas con manchas negras y zonas del cuello irisadas. Ingiere cada día un 15% de su peso en agua que succiona. Come granos, frutas, hierbas y piedrecitas. La paloma de roca que anidaba en las cortadas, fue domesticada hace 10.000 años. Construyeron palomares para aprovechar de ella:   huevos, carne, plumas y palomina. En ciudades y pueblos encontraba alimento en graneros, corrales, calles, eras y sembrados. De las muchas variedades: torcaz (grande y migratoria), tórtola común (migratoria), tórtola turca (en expansión), zurita (migratoria), mensajera, migratoria de Norteamérica (ya extinguida por la caza), la bravía es la que mejor se adaptó. Los colombófilos con cruces de razas han generado muchas variedades para exhibición. Entre arrullos, en un nido sencillo ponen dos huevos, 3 o 4 veces al año, que incuban macho y hembra. Ambos alimentan a los pichones con leche del buche. Como enemigos tienen a: ratones, pájaros, azores, gavilanes y enfermedades como la candidiasis. Con cal viva desinfectaban los nidos.

Simbología: La paloma ha simbolizado desde antiguo la pureza, sencillez y candor. Hubo pueblos que no las mataban por considerarlas reencarnación de antepasados. En la actualidad es símbolo de la paz como la paloma de Picasso. Ave admirada, protegida por patricios romanos, reyes (decretos de los RR. CC. y de Carlos III) y nobles, odiada por agricultores y urbanitas. Evocada en la Biblia (Noé, Espíritu Santo), en poesías y canciones, representada en cuadros y en iglesias, (una en la de Villalmanzo). Utilizada como mensajera en paz y en guerra e incluso hoy para rescates en el mar desde helicópteros.

Conclusión: Las palomas antiguamente tuvieron momentos de esplendor. Hoy en campos y ciudades están en declive por la desaparición de caballerías y asfaltado de calles, uso de escopetas, carabinas y vandalismo. Se las ponen obstáculos para evitar deterioro en monumentos, suciedad y ruidos. Se sirvieron de ellas en paz y guerra con las mensajeras. Con cruces de razas han obtenido variedades muy vistosas. A los niños de aquellos años nos admiraba la gran bandada que salía precipitadamente de la torre cuando tañían las campañas. Sus evoluciones alrededor eran como hermosos remolinos. Esperaban que cesara el repiqueteo y posarse. Los mozalbetes hacían puntería en ellas desgraciando las tejas de la iglesia. Los palomares eran un hito en el campo. Su figura señera alegraba el paisaje rural y era referencia a la hora de situar fincas. Servían al campesino también de abrigo del sol o la lluvia. Su silueta y simple colorido rompían la monotonía del paisaje aunque sus ruinas lo afeaban. Hoy de aquellos 20 palomares, solo quedan unos pocos con paredes desconchadas y algunos sin palomas. En el pueblo sigue habiendo viejos y nuevos habitáculos como palomares en casas y locales con escasas palomas. Sería deseable que los antiguos y bellos palomares del campo de Villalmanzo se cuidaran y repararan, al menos, como recuerdo de aquellas gentes que construyeron unos bonitos edificios para el cuidado de tan hermosas aves…

Carriguera

Edita:

Parroquia de Villalmanzo

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