Villalmanzo y la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora

El puebloEscudo municipal de Villalmanzo

El Escudo de Villalmanzo sintetiza la historia de este pueblo de hondas raíces castellanas (el castillo). Aunque las primeras referencias escritas datan de documentos fechados en 1148, su fundación habría que situarla en los albores del s.X que es cuando se produce la reconquista y repoblación de esta zona del río Arlanza.

Villalmanzo significaría «villa de Mancio», es decir, territorios dados a este señor (eso significa la espada) para su repoblación por parte del Rey (el símbolo del pergamino).

La situación privilegiada en la que se encuentra este pueblo y la gran producción de vino como fuente principal de riqueza (por eso aparece una copiosa cepa), han sido claves en el desarrollo de la localidad. Villalmanzo ha sido siempre un pueblo agrícola y ganadero, como lo demuestra la arquitectura de sus casas donde no faltan los corrales. Predomina el adobe en su construcción y muchas de ellas tiene un pozo. Al norte del pueblo se encuentran las bodegas.  

Villalmanzo desde la torre de la iglesia


Las crónicas cuentan que este pueblo sufrió gravemente las consecuencias de la Guerra de la Independencia. Hay constancia de un primer levantamiento en la noche de carnaval de 1808, a cargo de Jacinto Cogollos que se opuso a los suministros. Pero la tragedia llegó el 2 de agosto de 1812 cuando, al retirarse los franceses tras la derrota de Arapiles, incendiaron y saquearon todo el pueblo. Sólo quedaron cuatro casas, en el término que aún se conoce como «solas casas».

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Fiestas y tradiciones

Los cascajuelos, que así se denominan popularmente los habitantes de Villalmanzo, han sabido conservar sus tradiciones, muy vinculadas a la religiosidad popular. Especialmente significativa es la Semana Santa donde las Mozas de la Virgen, junto con las tres cofradías de la Parroquia (la del Señor, la del Rosario y la de la Cruz) mantienen vivo el espíritu de la misma. El día de Pascua estas seis mozas, ataviadas con trajes muy vistosos, quitan el luto a la Virgen y animan a todos los vecinos a la alegría pascual.   

Las fiestas de Villalmanzo se celebran entre el 15 de Agosto, festividad de Ntra. Sra. de la Asunción, y el 26 de Agosto, festividad de la Reliquia de los Santos Mártires de Cardeña.Imagen de la Virgen en el  misterio de la Asunción

La fiesta de la Asunción está muy enraizada en el pueblo cristiano. Aunque su dogma no fue promulgado hasta el 1 de noviembre de 1950 (Pío XII) era sostenido por la fe del pueblo que, en su honor, levantó infinidad de iglesias y catedrales. Ya lo celebraban en Jerusalén en el s.V, festejando la Dormición de María. Esta fiesta conmemora no sólo la muerte de María sino su glorificación al cielo por privilegio divino, sin conocer la corrupción del sepulcro. 

La fiesta de la Reliquia recuerda un voto de villa por el que se agradece la especial protección que el pueblo obtuvo gracias a la intercesión de los mártires de Cardeña durante una intensa tormenta. La devoción a los mismos fue muy extendida en la provincia de Burgos, y enraizada aquí por la presencia en los alrededores de territorios de dicho monasterio. Cuentan las crónicas que, en ese cenobio burgalés, fueron martirizados en el año 953 doscientos monjes encabezados por su padre abad, San Esteban, a manos de los ejércitos árabes en plena Reconquista
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La iglesia

A la iglesia se accede por un amplio y cuidado atrio que sirvió en su día de cementerio y lugar de reunión. La portada principal es sencilla y sobria, según los gustos del neoclásico (s.XVIII). Todo el edificio está rematado por una bella cornisa.  

El interior es armónico y luminoso. Consta de tres naves a la misma altura, divididas en doce espacios gracias a las seis columnas que sostienen todo el edificio. Las bóvedas son góticas, casi todas ellas octopartitas. Poseen hermosas claves, algunas de ellas policromadas. 

Iglesia de Villalmanzo

El edificio ha sufrido diferentes fases constructivas. La nave del Evangelio es la más antigua y habría que datarla en el s.XIV. En ella se pueden observar restos de pinturas del mismo siglo que nos muestran cómo estaría decorada el resto de la iglesia. A la altura del presbiterio, podemos observar dos arcos sepulcrales. Sólo uno está utilizado: alberga el enterramiento de un clérigo del pueblo, D. Andrés del Pozo (+1710), canónigo en Lerma.

El otro arcosolio alberga una hermosa imagen gótica de la Virgen con el Niño (s.XIV): destaca por la dulzura de su rostro y por la fina policromía de su manto. Sobre ellos se abre un hermoso ventanal gótico. Por el contrario, la nave de la Epístola es la más moderna y bien podría haberse construido en el s.XVII-XVIII que es cuando el templo sufre importantes obras de mejora. Los muros de esta nave están hechos a base de mampostería desconcertada, frente a los de su opuesta que lucen una sillería más armónica. En 1785 se edifica la enorme sacristía, cubierta con bóveda de yesería y dotada de un grandioso mueble de nogal.

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La torre

La torre de la iglesia de Villalmanzo Uno de los elementos más característicos de la iglesia es su torre. Se trata de una edificación de estilo herreriano, construida a finales del s.XVI principios del XVII. Por el exterior aparece muy esbelta, sobre unos 25 metros, algo desproporcionada con respecto a la iglesia, a cuyos pies se levanta. Es de base cuadrada, y dominan los juegos geométricos con líneas rectas. La única decoración externa son los vanos de algunas ventanas y la doble cornisa en lo más alto, sobre los huecos de las campanas. Ocho grifones expulsan el agua de la cubierta superior.  

En su interior se ha instalado un centro de interpretación que pretende introducir al visitante sobre los misterios y utilidades de un campanario. A través de videos, audios y carteles se exponen los diferentes aspectos que se relacionan con la historia, lenguaje y utilidades de las campanas, el reloj, la veleta, los animales que anidan en la torre… En la parte superior hay un espectacular mirador que hace las delicias del visitante y desde donde se puede interpretar la historia y el entorno de Villalmanzo.

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Retablos de la nave central

Retablo Mayor: preside la nave central, que la cubre completamente. Data de 1693 y es obra de Diego de Suano que acaba de finalizar el retablo de la Colegiata de Lerma. Las tallas son obra de José Quintana. En 1697 lo dora el consolidado maestro Toribio García. De estilo churrigueresco, destacan sus columnas salomónicas, bien decoradas con vistosos racimos. El banco se rompe para albergar el sagrario y el ostensorio. También es propio de la época el ventanal que se abre tras la imagen de la Virgen en el misterio de la Asunción que, con el juego de luz que produce, pretende dar un mayor realismo a la escena. A izquierda y derecha del mismo aparecen las imágenes de San Pedro y San Pablo. Corona el retablo un hermoso crucificado sobre el que se representa la imagen del pelícano.

Retablo mayor de la iglesia de Villalmanzo

Retablo de la Virgen del Rosario y de San José: a ambos lados de la nave mayor y abrazando las columnas centrales, estos dos retablos gemelos, forman un hermoso conjunto con el principal según los gustos de la misma época (1760). Además de las imágenes de los titulares se pueden ver, en el cuerpo superior, las de Santa Bárbara y San Roque.

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Retablos de las naves laterales
Retablo del Santo Cristo
Retablo del Santo Cristo y de San Juan: presiden respectivamente cada una de las naves laterales y son también paralelos en sus trazas y formas: en dos cuerpos, se dividen por un hermoso frontón y dos angelotes.

El retablo del Santo Cristo, en la nave del evangelio, está fechado en 1760. Sobre la hermosa figura del Cristo, hay una valiosa imagen gótica de un apóstol que conserva una fina policromía.

El retablo de San Juan, en la nave de la epístola, data de 1770. Junto a la imagen del titular se pueden ver también las imágenes de San Antonio, San Jorge y San FRetablo de las Ánimasrancisco Javier en lo alto. Sobre la puerta de la sacristía, nos encontramos una talla renacentista de la Virgen. Al otro lado del retablo, la imagen de la Inmaculada es barroca (s.XVII).  

Retablo de las Ánimas: obra de Domingo Ibarreche. Es de estilo rococó, hacia 1770. En el nicho central hay una excelente pintura que representa a las ánimas del purgatorio, San Miguel y la Virgen intercediendo ante la Trinidad en el momento del Juicio. Es obra de Cristóbal Villanueva. En el segundo cuerpo, se abre un ventanal con una vidriera que representa a los Mártires de Cardeña.

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Otros elementos
Talla de la Virgen con el Niño

Además de la hermosísima talla de la Virgen con el Niño (s.XIV) antes señalada y de diferentes imágenes que se conservan en la sacristía, podemos fijarnos en los siguientes elementos:

Púlpito: hermoso púlpito de piedra, con los adornos característicos del s.XVI, colocado sobre una finísima columna acanalada, de capitel corintio. Se accede a él por una desafiante escalera perforada en
la columna. Sobre él, un sencillo tornavoz.

Pila bautismal: fiel testimonio de la existencia de una iglesia anterior, es de estilo románico y decorada por un especie de soga. La pila se levanta sobre una triple escalera, sin duda referente a la Trinidad de Personas en la que se bautiza.

Cristo yacente: se trata de una imagen gótica (s.XIV) que se procesiona en Semana Santa. Originalmente fue un crucificado que se mutiló para colocarlo en el sepulcro.

Cristo yacente

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Edita:

Parroquia de Villalmanzo

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