Desde el otro lado

Con motivo de la visita a nuestro pueblo del Sr. Obispo el Día de las Cofradías, alguno ha sacado del “baúl” las poesías con que los fieles agasajaban al prelado cuando se producía esta visita hace años… ¡Las cosas han cambiado, afortunadamente! Ambas poesías son obra de Germán Ortega Hernando y datan de 1955. 

 

Viva el rey de nuestras almas:

viva el pastor que nos guía;

viva el sol de nuestra fe;

viva el padre que nos mima.

Viva, dicen nuestros pechos;

viva, dicen las campiñas;

viva, dicen las encina,

viva, dicen al unísono,

ancianos, niños y niñas.

Y el pueblo, todo este pueblo,

a sus plantas de rodillas,

con sus cruces y sus flores,

con todas sus maravillas:

y le besa el santo anillo,

y le ofrece sangre y vida,

y le saluda gritando:

¡Viva, viva, viva y viva!  

 

 


 

 

¡Bienvenido a esta iglesia

Pastor bueno y santo Obispo:

bienvenido el sol de oro

a este humilde y blanco nido! 

 

Seremos clarín de plata,

y al exhalar nuestro grito,

cantaremos tus mandatos

hasta morir si es preciso.

 

  ¡Bien por la cumbre que baja

hasta este jarrón de lirios:

bien por la ola gigante

que en la concha se ha metido! 

 

¡Pastor bueno, Santo Obispo,

esto es tuyo, siempre tuyo!

¡Bienvenido!

 

  Y si la Iglesia es paloma,

quiere suspender su nido

del arbolito de plata

de tu báculo de Ungido.

 

¡Pastor bueno, santo Obispo,

eres rey de esta Iglesia!

¡Bienvenido!

 

Padre… aquí tienes un horno

de leones para Cristo;

mañana serán tus lanzas

los que somos ahora lirios.

 

Sí: los que hoy son flores

serán rocas de granitos

que defiendan tu persona

y estrelles al sectarismo.

 

  ¡Pastor bueno, santo Obispo,

sol, cumbre y ola gigante!

¡Bienvenido! 

 

Tomas plena posesión,

santo Padre, de este aprisco:

aquí somos tus corderos

y tú el Pastor… mas divino. 

 

Queremos que tu sonrisa

sea nuestro sol bendito:

queremos vivir muy cerca y

en tu corazón metidos. 

 

Será más: esta Iglesia

será tu paje sumiso;

y será bandeja de oro

de tu báculo y tu anillo. 

 

¡Muy cerca de ti, buen Padre:

muy cerca, Pastor y Obispo:

y atados con lazos de oro 

al redondel de tu anillo!

 

¡Pues, buen Padre Santo Obispo.

Quédate aquí con nosotros!

¡Bienvenido!

Edita:

Parroquia de Villalmanzo

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