ENTREVISTA A D. JESÚS. Los domingos con los cascajuelos
No hay mejor manera de iniciar una conversación navideña que dejando hablar al pastor del Belén con olor de oveja ,zurrón y albarcas cosidas arrastras del pueblo agrícola-ganadero. Un pastor algo recargado de hombros, como su abuelo “juanazo”, el molinero, y que un día del mes de las granzas caía por estos pagos, aunque la cosa venía de lejos como os contaré. No quería dejar pasar este perfil que
uno de vosotros me hicisteis y que aún guardo de mi agradecida estancia entre vosotros tanto o más que el trago de vuestro vino churrillo.
No siempre que estamos en un sitio ocupamos nuestro lugar . Con todo estoy satisfecho de haber ocupado entre vosotros el sitio de pastor un domingo si y otro no. Hemos hablado de muchas cosas, todas experiencias básicas de la vida: la alegría, la esperanza, la inquietud, el silencio, la soledad, el miedo, la felicidad, el anhelo por el amor y la amistad, la fe, la justicia, la paz. Pequeño intento por un posible mundo mejor. Comprendí cada día que de estas experiencias finitas puede surgir el saber originario de Dios, sabiendo que incluso el respirar lleva consigo siempre alguna inconsciencia.
Así este ir y venir ha ido tejiendo este trato y roce entre un servidor-camarero de poner la mesa los domingos- y vuestra paciente comprensión que me regalabais. Fuente–Misa me daba pensar que de la iglesia brotaba un manantial que salta más allá de procesiones con mujeres iluminadas y hombres encapados, más allá de rosquillas y cantos de la Mozas apuntilladas de la Virgen. En todo eso me interesaba el pálpito de gente que toca el corazón de las personas y me pudiera trasmitir la sabiduría que acarrea los bienes que guarda quien los golpes secos de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Desde el primer momento me llamó la atención el gentilicio “cascajuelo” dado que las relaciones humanas nos son una dificultosa y ardua tarea para todos. Le veo como una bella parábola del canto rodado, tan abundante en nuestras tierras. He oído desde pequeño que cuando dos personas están distantes en sus relaciones se dice “no tienen roce”, es decir , que no se tratan, sabiendo que la distancia que nos separa de nosotros mismos sea la única que nos permite al tiempo rozarnos y encontrarnos. Ya el bondadoso San Juan de la Cruz, de regreso a Castilla desde Jaén nos dejo un expresivo comentario recogiendo garbanzos: «es más lindo manosear estas criaturas muertas que ser manoseado por las vivas». Basta ver las constantes desavenencias en todos los campos y el autismo cultural que respiramos para darnos cuenta que darse al roce es algo muy humanizador. Llevad con sano orgullo el nombre “cascajuelo” que predica tanto de lo vuestro propio como de lo común.
También por medio de los relatos sagrados, la poesía, las metáforas, la figuración y la liturgia de vuestras tradiciones nos ha permitido ser capaces de regocijarnos juntos en ocasiones, de consolarnos y apoyarnos mutuamente en las dificultades en otras, y siempre aceptar nuestras limitaciones, fracasos y pérdidas de la vida. Y, al hacerlo, nos encontrábamos y nos animábamos mutuamente para trabajar por la reconciliación con la vida y con nuestro corazón en una sociedad y mundo más humano.
Cuando un día subí por vez primera a la azotea de vuestra torre mi vista se fue al Oriente. Este imaginario viaje al Oriente lanzaba mi vista a mi Quintanilla, lugar que nunca he abandonado y supongo que como experiencia espiritual me hace y me ha hecho comprender todas estas tierras de andar y pan llevar. No olvido que cada cual guarda su peculiar búsqueda en su sitio. Sé también que el Oriente está más allá de mi pueblo, por supuesto. El Oriente verdadero que nos baña con su luz cenital está siempre dentro de nosotros.
Por eso, cuando pase junto a vuestra torre, me diré :” he ahí la tierra de los eternos buscadores de soles” que es lo mismo que decir del espíritu. Me ayudará a seguir viaje aunque nunca os alcanzare. Desde este sitio talismán sé que no me va a faltar vuestra fuerza para seguir descubriendo y poder habitar en cada momento el sitio que está en uno mismo.
Llegados al momento de cerrar esta conversación os confieso ahora que el día que os conocí fue una víspera de la fiesta de Nª Sª de la Asunción ,para mí víspera de ser testigo cualificado de la boda de mi primera sobrina, es decir “sororina”: hija de hermana. Aunque os cueste creerlo aquel baile era mi primer roce con las calles cascajuelas. La plaza estaba a tope, vosotros estabais todos allí, el templete de los músicos echaba decibelios por los cuatro puntos cardinales y nosotros celebrándolo a toda marcha. Concluyo con este apunte porque la susodicha sobrina se llama Raquel que en el lenguaje bíblico significa oveja. Este fue el primer encuentro de los otros que iban a venir como pastor a hombros con la ovejita y que, bailando, camina en busca de un sitio en el Belén de vuestra Navidad.
Feliz Navidad 2015-2016 ¡¡cascajuelos!!