SEMBRADORES DE ESPERANZA
Los labradores ya sembraron su trigo y cebada, hemos estrenado un nuevo arzobispo, Don Fidel, y nuevo Gobierno, los niños, en estos días de la Navidad, los que ya pusieron su belén y escribieron a los Reyes Magos, nos plantarán una estrella de esperanza en la solapa, como esa que luce en nuestras torres y que nos está diciendo algún mensaje, ¿de qué?, ¿esperanza?.
La esperanza es necesaria y preciosa; nos da vida y la vida. Pero, a la vez, es frágil. Muchas veces desaparece sin darnos cuenta, como les pasó a los Magos. Se nos invita a cuidarla, a alimentarla, a fortalecerla. No podemos olvidar que muchas personas han perdido la esperanza de un futuro y de un presente. Abramos nuestros ojos, y nuestro corazón y las manos y… todo nuestro ser a las llamadas más urgentes que nos vienen de lejos o están muy cerca de nosotros: enfermos , parados, familias rotas por no sé qué…
Vemos la dramática crisis migratoria de la que nuestro país y continente están siendo testigos en estas últimas semanas, sentimos un profundo dolor por la realidad de miles de personas que, huyendo de la guerra, el conflicto y la persecución religiosa, buscan asilo y reclaman a Europa auxilio y acogida en un desolador éxodo que se ha cobrado ya multitud de vidas humanas, muchas de ellas de jóvenes y niños.
El Papa Francisco, precisamente en este año, quiere que todos vivamos algo tan especial como es la misericordia. Dice: “ La misericordia se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret... La misericordia es la vía que une a Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante al límite de nuestro pecado.” (Bula M. V. 1-2) .
Y también en el Papa encontramos otro documento-encíclica: “ Laudato sí´”, que quiere abrir puertas a la esperanza, ante la situación actual, en la medida que el ser humano puede encontrar soluciones viables, pues no entender a la naturaleza como parte de nosotros mismos, es no entender el ser humano. Y quien no entiende al ser humano es un peligro público, pues terminará actuando contra él. Actuar en contra de la naturaleza en beneficio de la sociedad es una contradicción. Cuidando a la naturaleza cuidamos también a las personas. Es un deber de justicia.
No dejaremos de soñar, de alimentar la esperanza. Esta será nuestra huella. Una huella que no se borra, como no se borra el Amor-Caridad que tantas personas, y durante tanto tiempo, han querido hacer presente en medio de nosotros. ¡Deja tu huella. Practica la justicia!, es el mensaje que este año nos lanza Cáritas.