Lo que el tiempo se llevó

LOS GUERRILLEROS DE VILLALMANZO  

Al  escribir  estas  líneas,  constatamos que Putin ha  abierto la caja de Pandora y  esparcido todos los males  sobre la Tierra o soltado de los  cuatro jinetes del apocalipsis  los tres peores: la guerra, el  hambre y la muerte con la  invasión rusa de Ucrania. Y  vemos casi incrédulos que esté  pasando esto en Europa, al  mismo tiempo que admiramos  a esos heroicos patriotas  ucranianos que nos recuerdan  a  nuestros  guerrilleros  cascajuelos. 

Con la Revolución Francesa  comienza  la  Edad  Contemporánea.  Los  enciclopedistas,  filósofos  y  políticos pretendieron traer  aires de libertad y humanidad  con el eslogan de: libertad,  igualdad  y  fraternidad.  Trataron  de  suprimir  el  absolutismo y los privilegios de  nobles y clero. Pero con el  aumento de población en  París, el desabastecimiento, el  hambre, las luchas políticas y  religiosas, en 1789 con la toma  de la Bastilla se inició el  turbulento  periodo  de  la  revolución,  destronando  y  guillotinando a Luis XVI y María  Antonieta  y  a  muchos  inocentes. 

Napoleón Bonaparte en 1799  con un golpe de estado, se  erigió como salvador de la  patria y dictador y se coronó  emperador.  Triunfador  en  múltiples batallas a pesar de  pérdidas enormes de soldados y destrozos en poblaciones  arrasadas a sangre y fuego. Le  achacan la muerte de 5 a 10  millones en sus campañas en  Egipto, Oriente próximo y  Europa, tratando de crear un  imperio francés. En Rusia, por  el “general invierno”, se retiró  con la pérdida de 570.000  soldados y en España murieron  170.000. De infausto recuerdo  del paso de su ejército por  España y para nosotros por  Villalmanzo, al que saqueó e  incendió en 1808 y 1812. 

Carlos IV y su hijo abdican en  Bayona  y  Napoleón  se  proclama rey de España. En  1808 el ejército francés entra  en España con la pretensión de  atacar a Portugal. Es acogido  con buena voluntad pero  viendo que pretendían la  ocupación  y  saqueo,  los  españoles se rebelan. Con la  sublevación del Dos de Mayo,  el pueblo español y su ejército  ven el engaño y comienzan su  lucha contra el invasor francés. 

Placa del cura Merino

 José I: Napoleón nombra a su  hermano José como nuevo rey  de España. Con él se divide al  pueblo  español  con  los  afrancesados que aceptan sus  ideas y reformas y el ejército y  el pueblo que quieren expulsar  a los franceses. En Bailén  vencieron en 1808 a los  franceses y se inicia la Guerra  de la Independencia. Con un  débil  ejército  nacional,  aparecen  los  heroicos  guerrilleros para ayudar en la  luchar contra el invasor. 

Casa del cura Merino

El cura Merino nacido en  Villoviado, fue un intrépido  guerrillero, recordado por sus  golpes contra los correos y  aprovisionamientos franceses  que  pasaban  por  estos  contornos.  Indignado  por  vejarle y por la violación de su  hermana, reunió en 1808 una  partida y de cada pueblo  algunos valientes se alistaron  llegando más tarde a fundar y  dirigir en 1811 los Regimientos  de Caballería de Húsares de  Burgos y el de Infantería de  Arlanza.  Perseguido  ferozmente por los franceses y  apoyado por sus paisanos  hasta el punto sufrir la quema  del pueblo de Regumiel de la  Sierra, por no delatarle en qué  cueva se escondía. Y Napoleón afirmó: “Prefiero la cabeza de  ese cura a la conquista de  cinco ciudades”.  

Los guerrilleros cascajuelos: a  la partida del cura Merino  en1808 se le unieron entre  otros Jacinto Cogollos Adrián,  que puede considerarse como  el primer español que se  enfrentó a los franceses ya en  los  carnavales  de  1808,  negándose a transportar sus  mercancías, huyendo al ser  requerido por la justicia y  sufriendo su padre prisión y  embargos por su causa. Martín  Fernández y Román Marcos se  alistaron  junto  con  los  hermanos Gaspar, Alejandro y  Enrique Ontoria de Osma.  Gaspar era universitario y  ascendió  a  teniente  de  Húsares y después de la  guerra a coronel. Alejandro,  sargento 1ª y Enrique fueron  militares.  Pablo  Andrés  Francés, Juan Calleja García y  Andrés Díaz Gallego fallecieron  luchando  en  Carbonero,  Segovia, en 1811. 

Escaramuzas:  Recordemos  algunas de las hazañas de la  partida del cura Merino en  nuestro contorno. En enero de  1809 atacó en Fontioso a un  correo francés. El 12 de junio  cayó en Villalmanzo sobre un  convoy  de  municiones  incautándose de ellas. En 1910  sorprendió  en  la  venta  Guímara un cargamento con  un riquísimo botín que repartió  entre sus guerrilleros. En enero  de 1811 atacó en el Risco a  una guarnición de 700 infantes  y 150 caballos causando 200  muertos y numerosos heridos.   

En  septiembre  de  1811  organizó una emboscada entre  Santa María del Campo y Santa  Cecilia. En abril de 1812  sorprendió a una columna que  venía de Aranda a Burgos y  que tuvo que refugiarse en  Lerma y después en el término  de la Tejera de Villalmanzo,  acometió a la columna que  venía a reforzarlos causando  400 muertos. Después siguió  guerreando  con  grandes  triunfos con los Regimientos de  Húsares de Burgos y de la  Infantería de Arlanza por la  meseta norte. Al final de la  guerra, en 1814 fue general y  gobernador militar de Burgos,  aunque renunció para seguir  su misión de cura rural.  

Conclusión: Julio Ortega García,  el peluquero de Villalmanzo,  me  recuerda  a  sus  antepasados:  el  guerrillero  Jacinto Cogollos Adrián y Pedro  Pajares alcalde de Villalmanzo  en 1808. Asimismo me ha  dado las referencias de estos  otros guerrilleros cascajuelos,  muy interesado en que no se  pierda la memoria de sus  heroicas  hazañas.  Por  desgracia el breve paseo  triunfal  de  Napoleón  por  España y el corto reinado de  José I, con sus ejércitos,  saquearon  todo  lo  que  pudieron,  perdiéndose  una  gran  riqueza  artística  y  cultural,  causando  la  destrucción de edificaciones y  la  muerte  de  muchos  españoles.  Ciertamente  que  el  cura  Merino es apenas reconocido  como un gran estratega en la  guerra de guerrillas porque fue  el perdedor en la primera guerra carlista y tuvo que  exiliarse. El bando contrario  trató de denigrarle en su  aspecto físico, despreciándole  como un rudo pueblerino,  cuando al contrario poseía una elegante figura y una gran  calidad humana. Don Diodoro  Merino nos lo recuerda en su  libro “Villalmanzo” y otros  muchos biógrafos como José  Mª Codón, historiadores y  poetas han reivindicado su  figura y hazañas, pero sigue  siendo un gran ignorado.  Sirva  este  recuerdo  de  admiración por el cura Merino  y por la lucha de los  guerrilleros cascajuelos y el  esfuerzo de reconstrucción de  los vecinos de Villalmanzo,  después de los saqueos y  quemas del pueblo.  

 

CARRIGUERA