VAIVENES DE LA VIDA
VAIVÉN (algo que después de recorrer una dirección cambia en sentido contrario). Una palabra un poco rara porque nos gusta acostumbrarnos más a lo bueno y no a los cambios, y menos cuando estos son negativos. La vida es como la ley del péndulo, o como diría el poeta “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
Este año la cosecha está en el punto álgido, mejor que otros años. El COVID-19 ha hecho que todos estemos tan bien y de repente nos ha puesto a todos patas arriba, tanto que ha influido en la vida social, religiosa y económica, afectando en especial al mundo del trabajo.
Todo tiene un aspecto positivo o negativo. La revista Sembrar sacó un número titulado: “Una Iglesia en cada hogar”, en ella Don Fernando García Cadiñanos nos decía: “Templo cerrado, Iglesia abierta”. Ello nos ayuda a comprender que esta pandemia nos hace valorar algo que los creyentes teníamos olvidado y que es el verdadero sentido del ser cristiano; acostumbrados a ver lo exterior y fijarnos en las apariencias, y sin embrago, gracias al enclaustramiento hemos descubierto que Dios es más personal y cercano a través de tanta gente solidaria y presente en nuestros hogares.
Otro vaivén que se nos presenta es que nos toca decir adiós a nuestro párroco Don Domingo, que hace seis años le dimos la bienvenida. Tan pronto vino como que ahora se nos va. Hemos compartido con él momentos alegres y otros no tanto, ha tenido aspectos positivos y negativos, pero al final todo llega después de un proceso y de un tiempo, que confirma eso de unos vienen y otros se van.
Lo importante es que después de una buena sementera, y siempre se hace lo que se puede, todo llegue a dar buen fruto, frutos que no se pueden medir con categorías humanas. Sólo Dios sabe qué, cuanto y cómo. De todo tenemos que hacer una lectura de creyentes adultos: constantemente estamos de camino, unos van y otros vienen que seguirán haciendo las veces de Buen Pastor. Es el VAIVÉN de la vida que debe ayudarnos a crecer para ser más personas y descubrir que cada uno de nosotros somos importantes para construir una comunidad dinámica y nueva y saber que la parroquia no es el cura, y que ahora se va, sois vosotros, los que siempre permanecéis.