RECINTOS DE VERANO
Salido, que hemos, del túnel demasiado largo, además de estrecho junto con penurias, de la epidemia, buscamos la comodidad de los ambientes, casi olvidados, también los pellizcos de un sol al que nos acercamos casi con miedo, más bien con respeto pues la primavera pasada ha sido una jaula con demasiadas limitaciones en nuestra mermada parcela de libertades.
A pesar de los pesares, en el presente, no hemos conseguido estar en la situación fetén: la fase que no tiene números, la de los besos, abrazos. Sí, la estancia que llena la papelera de reciclaje de distancias impuestas y mascarillas, prenda ésta tan socorrida en los días presentes que, por decirlo todo comienza a estar valorada como herramienta habitual para cualquier ciudadano, prueba de ello es que los diseñadores de moda comienzan a hacer caja; cosas del mercado, a veces las crisis despiertan negocios, hasta no ha mucho, dormidos , o ruinosos, que crean pingües beneficios; véase, si no, las empresas elaboradoras de mamparas, guantes y componentes de última hora. Y, qué decir de todo lo relacionado con el teletrabajo.
Hasta ahora, es lo que tenemos: respiramos casi con miedo, paseamos con desconfianza, a media voz hablamos, dormimos bajo un sueño que a la mínima se rompe como un cristal. ¿Cómo reaccionar, entonces, para paliar esta situación tan particular? Muy sencillo: disponiendo de lo mejor de nosotros mismos. Es verano de luz lleno, también de vacaciones. En Villalmanzo estamos, verdad es que no hay piscinas ni celebraciones, pero disponemos de un paseo-parque conocido como el “Prao” generoso en microclima, plantas, árboles diversos, de sombra más que apreciada además, de rincones de recreo donde las separaciones, siendo generosas, nos unen mucho más: para las sonrisas no hay distancias que valgan. Los días nos hacen aproximarnos, por los caminos de herradura, al monte con todo su embrujo protección y disfrute. Nos procuran, las tardes veraniegas, un espectáculo visual sin precedentes: desde los aledaños de la Iglesia podemos seguir, secuencia a secuencia, el degüello de soles que nos sirve en bandeja el atardecer cuando el día ya no es y la noche aún no está. Tampoco habrá festejos al uso el 15 de Agosto. Será festivo y Nª Sª de la Asunción estará siempre con su gente de Villalmanzo con quien tanto quiere, y velará para que todo salga con bien y podamos, recuperar la alegría de vivir.
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