Antes de comenzar quiero mandar un fuerte abrazo a Vero y desear que se recupere pronto.
Contaros de la forma más clara posible lo que estos meses han sido para trabajadores y residentes de EL RACIMO. Tres meses sin contacto directo con sus familias, con mínimo contacto entre ellos y con mucha tensión.
Las 30 personas que formamos parte de esta residencia nos hemos dejado la piel para que nuestros mayores saldrían adelante. Éramos todo lo que tenían.
QUIERO MANDAR UN FUERTE ABRAZO A LAS FAMILIAS DE LAS PERSONAS QUE YA NO ESTÁN CON NOSOTROS.** No pudo ser perfecto. Pero luchamos para que el daño sería el menor posible. Ha sido duro. Angustioso y como Vero decía en su anterior artículo hemos pasado miedo. Jesús y María José no han tenido descanso y han dado todo lo que estaba en sus manos para que todos nos sentiríamos apoyados. Y poco a poco hemos ido recuperando nuestra nueva normalidad... la vida ha cambiado en el centro, ya recibimos visitas con cita y ellos están encantados de recontarse con su familia. El portón esta cerrado... pero tenemos un enorme jardín que disfrutan cada día.. sonríen.
Aunque siguen preguntando por qué llevamos mascarilla, ya estamos bien suelen decirnos. Quieren vivir tranquilos, quieren disfrutar y nosotras estamos dispuestas a que así sea.
Os dejo estas fotos, ellos también reflejan en sus caras este extraño tiempo que nos toca vivir a todos.
*Esperamos reencontramos pronto.
Cuidaos... nuestros mayores nos necesitan y ellos lucharon por nosotros.
Les debemos una.
Susana