Desde la residencia

El 23 de junio de 2015, nos visitaron los niños de la “zona del Arlanza”. Resultó ser un evento de lo más gratificante y satisfactorio, pues niños y mayores llevaron a cabo una jornada de juegos donde la gentileza, educación, empatía, simpatía y civismo fueron los protagonistas.

Como profesional me sentí muy recompensada, pues los residentes esbozaron una sonrisa desde el momento en que los niños entraron en el jardín del centro. Estuvieron entregados como buenos anfitriones.

No sólo vivieron una jornada de juegos, también cantaron canciones como: “Mocita dame un clavel”, “Burgalesa, Burgalesa” e hicieron recordar tiempos de infancia y juventud a nuestros mayores.

Sólo puedo terminar esta introducción de nuestra aportación a “El Cascajo”, dando las GRACIAS al colegio y profesores por hacer que esta jornada fuera posible. Todo esfuerzo y dedicación merece la pena con tal de que niños y mayores se lo pasaran en grande.

Con motivo de esta visita, hemos creído conveniente rememorar tiempos pasados de nuestros residentes: su infancia y juventud. 



DESCRIBE BREVEMENTE TU INFANCIA Y JUVENTUD

Demetrio Madrid Arnaiz – 89 años.Villamayor de los Montes (Burgos)

Tengo buenos recuerdos de mi infancia. Iba a la escuela (donde éramos unos 40 niños) de Villamayor de los Montes donde teníamos buenos maestros y aprendí mucho con ellos. Me dedicaba a la agricultura, aunque en los descansos del colegio jugaba con los compañeros.

Cuando ya no iba a la escuela, trabajaba en el campo. Los domingos nos íbamos los amigos a merendar a la bodega y después a un salón de baile a divertirnos con las chicas.

Ana María Merinero Merinero – 67 años. Granja de la Veguecilla (Burgos)

En mi familia éramos siete hermanos. Nos dedicábamos al campo y además teníamos gallinas, conejos y un cerdo (lo matábamos para comer durante todo el año). De mi infancia guardo muy buenos recuerdos: íbamos a la escuela en la Veguecilla (éramos unos 30 niños), nos dedicábamos a coger ranas y se las metíamos a la profesora en su mesa. La verdad es que las maestras eran muy buenas, pues hay que reconocer que éramos muy traviesos.

Cuando ya no iba a la escuela ayudaba en casa a mi madre a barrer, frergar, lavar… También tenía tiempo para jugar con los niños de mi escuela. Además, los domingos íbamos todos a misa y después por la tarde, quedábamos para merendar en las bodegas y luego jugábamos.

Carmen Santamaría Merino – 91 años. Villalmanzo (Burgos)

Éramos tres hermanos, actualmente tengo uno. Mis padres se dedicaban a la agricultura, el campo… en lo que salía. Para ayudar en casa la limpiaba, cosía… Fui a la escuela de Villalmanzo, me lo pasaba de maravilla porque teníamos muchos juegos y los profesores que nos enseñaban eran muy agradables.

Cuando dejé la escuela, cuidé a un niño. Me lo pasé muy bien porque jugábamos y él me daba mucho cariño. Además hacía las labores de casa y ayudaba en el campo. También teníamos tiempo para jugar con los amigos.

Triunfante Alonso Nebreda – 94 años. Tejada (Burgos)

En mi casa éramos dos hermanos. Mi familia se ha dedicado siempre a la agricultura. Además de ayudar en el campo, fui a la escuela, teníamos muy buenos maestros. En mi tiempo libre me gustaba ir con los amigos e ir a buscar nidos para coger los pájaros y matarlos. 

Fidel Saiz García– 93 años. Villalmanzo (Burgos)

Tuve una infancia y juventud feliz.  Tuve la oportunidad de ir al colegio para saber algo del mundo y para aprender a leer y escribir, era lo poco que teníamos al alcance y había que aprovecharlo.

 

Edita:

Parroquia de Villalmanzo

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