A VUELTAS CON EL IVA
Los agricultores tienen que elegir entre dos sistemas a la hora de tributar el impuesto sobre la renta y a cada uno de ellos va ligada una forma de liquidar el IVA. Un sistema es el de estimación directa. Para los que han optado por este sistema, pocos, el impuesto sobre la renta se calcula sobre los beneficios. El IVA se liquida también sobre las facturas. Este sistema es algo farragoso y exige ir a parar a asesorías o gestorías… 
El segundo sistema es el de estimación objetivo, mayoritario en el sector. En él el impuesto de la renta se calcula no sobre ingresos menos gastos, sino que Hacienda dice cada año lo que estima que ha dado de beneficio cada cultivo. El agricultor o ganadero paga el IVA de lo que compra o gasta y, a la hora de vender, recibe, además del precio, una compensación que es, desde el 1 de septiembre, del 12% en ventas de productos agrícolas y el 10% en ganaderos.
La subida del IVA afecta poco en el primer sistema, pero mucho en los segundos. Según cálculos de COAG, la subida del IVA supondrá un sobrecoste anual de más de 412 millones de euros para los profesionales del sector. Además, con esta subida, España se convierte en el país de la Unión Europea que más IVA aplica al sector agrario: por ejemplo, en el consumo de piensos Alemania aplica un 7% (frente al 10% español), o al 4% de Italia o 0% de Reino Unido.
Frente a las peticiones de bajada del IVA, el Gobierno ha optado por una subida, poniendo en una situación crítica a las explotaciones que tienen unos consumos energéticos elevados, como el regadío o la ganadería intensiva. Algo que tampoco se entiende es la diferencia en la compensación del IVA entre agricultores y ganaderos. Lo que habría que hacer es equiparar la compensación que unos y otros reciben… En definitiva: con la subida del IVA, gran parte de los beneficios que tendrían que ir al sector agrario se han ido a mano del Estado perdiendo una oportunidad de compensación.
Luis Bel (Revista Militante)