Entrevista

Con motivo del año  de la fe, hemos  hecho una entrevista imaginaria que  responde alguna de  las preguntas sobre  esta  temática:

AÑO DE LA FE

¿Quién lo ha convocado y por qué? 

El año de la fe ha  sido  convocado  por el Papa Benedicto  XVI.  Al  hablar por primera  vez de este propósito suyo proclamaba  su finalidad: “para dar un renovado  impulso a la misión de toda la Iglesia de conducir a todos los hombres  fuera del desierto –donde a menudo  se encuentra– hacia el lugar de la  vida, hacia la amistad con Cristo  que nos da su vida en plenitud. Será  un momento de gracia y de compromiso para llevar a cabo una conversión a Dios cada vez más plena, para fortalecer nuestra fe en él y para  anunciarlo con alegría al hombre de  nuestro tiempo. 

¿Cuánto tiempo durará? 

Se ha iniciado el 11 de octubre de  2012 y se cerrará el domingo 24 de  noviembre de 2013. 

¿Por qué estas fechas? 

El día del inicio coincide con la conmemoración del 50 aniversario de la  inauguración del Concilio Vaticano II, y el 20 aniversario de la  promulgación del Catecismo  de la Iglesia Católica. La conclusión corresponde a la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo, último domingo del  año litúrgico. 

¿Es el primero que se convoca? 

No. Contemporáneamente, el  Papa Pablo VI convocó uno  en el año 1967, recién terminado el Concilio Vaticano II,  conmemorando los 1900 años  del martirio en Roma de los  santos Pedro y Pablo. 

¿Qué documentos principales hablan de  él? 

Benedicto XVI ha convocado el Año  de la Fe a través de una carta apostólica titulada Porta Fidei (la puerta de  la fe), fechada el 11 de octubre de  2011. De esta manera quiere simbolizar que la fe es la puerta que nos abre  a un horizonte y una vida llena de  tesoros y riquezas, llena de felicidad  y de plenitud en el amor a Dios y a  los hermanos. Nos invita a atravesar  esa puerta de la fe para recorrer el  camino del Evangelio. 

¿Qué vinculación existe entre el año de  la fe y el Concilio Vaticano II?

 El Año de la fe es una ocasión propicia para comprender que los textos  dejados en herencia por los Padres  conciliares, según las palabras del  beato Juan Pablo II, “no pierden su valor ni su esplendor”. El Concilio  es “la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX.  Con el Concilio se nos ha ofrecido  una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que empieza”. 

Un año de la fe, ¿qué significa? 

Es una oportunidad para descubrir  el gozo de la fe, la alegría de creer  y el entusiasmo de comunicar la fe.  “El compromiso misionero de los  creyentes saca fuerza y vigor del  descubrimiento cotidiano de su  amor, que nunca puede faltar. La  fe, en efecto, crece cuando se vive  como experiencia de un amor que  se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo”.

¿Un año para conocer mejor lo que  creemos? 

Sin duda: el Papa habla hoy de la  ignorancia religiosa que existe como se ha visto en la “polémica”  acerca del buey y la mula… Conocemos muy poco nuestra fe, apenas  nos hemos quedado con algunas  nociones de la Primera comunión.  Pero sobre todo es un año para  interrogarnos sobre nuestra fe, y  alimentar esta con la celebración  litúrgica, el testimonio, la inserción  en la parroquia o comunidad cristiana. Hoy se habla también de una  enorme anemia de fe: hay que fortalecerla a base de conocimiento,  formación, celebración, testimonio,  obras de amor… 

¿Cómo podemos vivir el año de la fe?  

Desde la Parroquia hemos iniciado  ya el grupo de formación. En el Arciprestazgo seguiremos reuniéndonos en diferentes actividades.  Sería bueno que pudiéramos participar en ellas, o que nos comprometiéramos a leer algo, o a inscribirnos a una revista, o a asistir más  a la celebración eucarística… 

¿Cuál es el simbolismo del logotipo del  Año de la Fe?

Enmarcado en un cuadrado, vemos representada simbólicamente  una barca, imagen de la Iglesia,  que navega por encima de las  olas (que representan las dificultades) y cuyo mástil es una cruz  que sostiene el monograma o emblema gráfico del nombre de  Jesús (JHS): Jesús es el que pilota  la Iglesia y la guía por este siglo.  Además, el fondo de las velas es  un sol que, asociado al monograma, remite también a la Eucaristía, que es la fuente y cumbre  de la fe y de toda vida cristiana.

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Parroquia de Villalmanzo

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