NIÑOS POBRES ¡POBRES NIÑOS!
Un niño nació en un portal. Este anuncio podría hacer referencia a más de uno que accidentalmente o por falta de medios o de una vivienda digna, les tocó venir a este mundo. Ello me hace pensar en el Niño Dios que nació en el portal de Belén, pero también a ver a tantos niños que sufren muchas carencias que nosotros mismos provocamos.
Podemos ver estudios y estadísticas de informes de FOESSA o de UNICEF o noticias que vemos en la tele. Nos asombramos, y hasta a veces miramos de medio lado cuando vemos a niños explotados en países pobres, con hambre y enfermos, emigrantes que huyen de la guerra o los que son maltratados por sus padres y obligados a trabajos de adultos.
Si miramos a nuestro lado, no será lo mismo, es verdad, pero hay otros tipos de pobreza; sólo por poner un ejemplo, me fijo en tantos niños de la España Vaciada, obligados a salir de su hábitat porque se cierra la escuela de su pueblo, no tienen con quien jugar o están con niños desconocidos y a falta de oportunidades como en la capi, en cuanto pueden, se van. En total, todos están en un estado de debilidad y dependencia constante.
Recientemente el Papa Francisco nos ha dicho que los pobres tienen una preferencia según el Evangelio que nos permiten encontrar el rostro de Cristo, y si eso es así ¡cuanto más si además son niños!.
Pero hay otros niños, y esto también es pobreza, que nadan en la abundancia de cosas, juegos y caprichos, fruto de una sociedad de consumo, con padres débiles o desorientados, que no saben qué hacer y se pueden encontrar con alguna sorpresa, por ejemplo:
“Un empresario queriendo enseñar a su hijo lo que eran los pobres, le llevó tres días a una casa de campesinos y de regreso le preguntó que le había parecido y qué había aprendido, el hijo le contestó:
Nosotros tenemos un perro y ellos cuatro,
Nosotros un jacuzzi y ellos, un río de agua cristalina con pececitos
Que nosotros tenemos reflectores para alumbrar el jardín y ellos, tienen las estrellas y la luna.
Que nuestro patio llega hasta la cerca y el ellos, hasta el horizonte
Nosotros compramos nuestra comida, ellos, siembran y cosechan la de ellos……Etc...Así hasta 10 cosas.
El padre quedó impactado por la respuesta del hijo y entonces el hijo terminó: “Gracias papá por haberme enseñado lo pobres que somos nosotros y lo ricos que son ellos”.
Así aprendió que lo material no lo es todo en esta vida y que la humildad y la sencillez es lo que nos hace grandes. Hay pobrezas que enriquecen. Y se me quedan dos interrogantes: ¿No estaremos haciendo algo mal?,¿Estamos ciegos y o dormidos o sordos?
Los niños no son ni pobres ni ricos, somos nosotros los que les hacemos así. Ellos son los que nos llevan a ver donde está el Niño Dios.
FELIZ NAVIDAD