LAS PESCADERÍAS
Vamos a recordar estas tiendas que desde los años 40 del siglo pasado han ido surtiendo de pescado a los vecinos de Villalmanzo.
El pescado: En aquellos años se ofrecían los siguientes pescados de mar en fresco: abadejo, jibia, zapatero, chicharro, sardina, boquerón, congrio, pescadilla y, en ocasiones, los de río, como barbo, boga, anguila y cangrejos. También se consumía bastante bacalao en seco. Los arenques de los tabales y chicharro en escabeche de los barriles o grandes latas, también se compraban en las cantinas del pueblo. A partir de los años 70 empezó a llegar más variedad y apareció el congelado.
Tiendas: Al principio las pescaderías fueron muy sencillas: mesa por mostrador, cajas planas con el pescado, calderos, balanza o romana, en un lugar como la entrada de casa o pequeña dependencia. Entonces las pescaderías compraban en la lonja de Barrios y Serrano de Lerma. Traían el pescado en unas cajas planas de madera con un poco de hielo, tapado con hojas de helecho y un saco por encima. A finales de siglo, iban a las lonjas de Burgos. Las tiendas se modernizaron e hicieron unos establecimientos adecuados. Prepararon locales bien pintados, con iluminación, con cámaras frigoríficas, con mostradores para exponer la mercadería, con pilas con agua corriente y balanzas modernas, para servir mejor a clientela.
Pescadería de Guillermo Sáez y Catalina: Recuerdo que desde mi niñez (años 40) esta familia se dedicó a la pescadería. Estuvo situada en la calle Mayor y después se trasladó a la calle Palomillas, junto al ayuntamiento. Guillermo iba a Lerma a comprar el pescado. Lo traía en una carretilla de madera donde llevaba una o dos cajas planas. Ya mayor, lo hacía a paso lento, vestido con un largo gabán o gabardina, bufanda y manoplas por el “buen” clima de Burgos. Llegado a Villalmanzo, rápidamente mandaba al pregonero que anunciara los pescados del día. En el caso de escasa venta, Catalina iba por las casas ofreciendo los pescados sobrantes. En los años 70 se cerró.
Pescadería del Carmelo y Narcisa Martínez: En los años 50, el joven Carmelo y su madre pusieron una pescadería en la casa que hoy es tienda de Alimentación MariCarmen. Despachaban en el portal de la casa, con una mesa como basar y una romana. Con un medio de transporte más moderno, la bicicleta, Carmelo iba casi diariamente a Lerma por el pescado. Esta pescadería duró poco pues Carmelo un buen día emigró.
Pescadería de Angelines: Cerrada la anterior, Angelines puso una pescadería en la calle de las Palomillas, frente al taller de carpintería de su marido, Venancio, que iba en bicicleta con una caja en el soporte para traer el pescado de Lerma. Después su esposa, en el portal de la casa despachaba a los clientes. Ya viudo, Venancio siguió con la pescadería hasta el año 83.
Pescadería de Paulina Obregón: Situada en la zona norte, frente a la guardería, hoy hogar de jubilados, puso en una sala una moderna pescadería y frutería. Era un recinto espacioso muy bien acondicionado e iluminado. Funcionó unos 5 años desde 1979.
Pescadería de Merche Díez: Cogió la tienda Alimentación Mila y empezó a vender también pescado fresco en 1986, durante unos 4 años. Se surtía de la lonja de Agripino de Lerma.
Pescadería de Aurelio García y Sole: Estaba situada en la calle de las Palomillas. Era también una frutería. La atendía también su esposa Sole mientras él iba a vender a otros pueblos. Estuvo abierta desde 1980 hasta 1995.
Pescadería Conchi: En un pequeño recinto de la calle del Sol abrió Concepción Romero la pescadería. El lugar estaba muy bien acondicionado. En la fachada tenía un bonito cartel, la pared con figuras de mar y dentro colgada del techo tenía una red con adornos marinos. Se surtía de pescado de las lonjas de Burgos. También vendía fruta. Estuvo funcionando desde 1992 hasta que en 2001 cerró.

El pregonero: Por las mañanitas cuando acababan de traer el pescado de Lerma, encargaban rápidamente al pregonero que fuera de esquina en esquina, anunciando a grito pelado, los tipos de pescado, su precio y el lugar donde se vendía. Hacía de pregonero un joven del pueblo como Víctor, Juven, Carmen y Miguel entre otros. Empezaba: "Se vende... " y después seguía la lista de pescados con su precio y acababa con rapidez: "... en casa de fulanito". Las mamás cuando lo oían y querían salir de casa ya se acababa el pregón y enviaban a un hijo a la esquina siguiente para que se informara.
Los pescadores: Domitilo y su hermano se dedicaron durante muchos años a la pesca en el río Arlanza y en los arroyos, cuando todavía sus aguas eran cristalinas. No se sabía muy bien cuándo era época de veda. Contaban que por desconocimiento de la norma, alguna vez les decomisaron la pesca, las redes y pasaron por el calabozo. En verano con una red solían coger los peces típicos de río como barbos, bogas, alguna anguila y cangrejos. A veces pescaban en los arroyos próximos al pueblo cangrejos y "bermejas". Recuerdo haber visto a Domitilo, con una especie de retel gigante casero, pescar en una poza del arroyo, sacando unos pocos cangrejos, bermejas y un tritón que a los niños nos asustó. Incluso hasta los años 80, unos pescadores de Tordómar ofrecían peces de río vivos. Los traían en serones a lomos de borrico y después en moto.
Conclusión: Hoy en Villalmanzo no hay ninguna pescadería. Hace pocos años cerró la última. Unos días vienen furgonetas de Lerma a vender pescado fresco en la plaza y congelado también se vende en la tienda de Alimentación. Recuerdo que hasta los 60, los miércoles, los que compraban pescado en Lerma, tenían que declararlo al Fielato al llegar a Villalmanzo. La modernidad ha desplazado la venta del pescado a Lerma y a Burgos. Desaparecieron aquellos sencillos pescaderos y los pescadores de río. Ya no se oye la voz ronca del pregonero por las esquinas anunciándolo. Al disminuir la población en Villalmanzo también disminuyó la demanda. Así que a las antiguas y nuevas pescaderías el tiempo se las llevó para siempre...?
Carriguera