PARA PENSAR
El Papa dijo a los jóvenes:
«¡Hagan lío! Pero también ayuden a arreglar y organizar el lío que hacen. Las dos cosas, ¿eh?. Hagan lío y organícenlo bien. Un lío que nos dé un corazón libre, un lío que nos dé solidaridad, un lío que nos dé esperanza, un lío que nazca de haber conocido a Jesús y de saber que Dios, a quien conocí, es mi fortaleza».
Ojalá nos metamos todos en ese lío, pero a la hora de actuar, no podemos olvidar que: la caridad no se discute, se practica. Que la entrega a los demás no tiene precio ni medida. La medida se refiere a la universalidad de aquellos hombres y mujeres a los que ha de llegar el amor fraterno. Lo del precio a pagar, es a veces la incomprensión. Parece como si estuviéramos tan acostumbrados a lo torcido, que cuando encontramos generosidad tenemos que buscar malévolas razones que lo justifiquen.
Dibujo realizado por: Andrea Marcos