¿ERES TÚ «PRACTICANTE»?
Así, de sopetón y rompiendo el ritmo de lo que veníamos hablando, me preguntó un convecino en el Barrio: .-¿Eres tú “practicante”? Me quedo sorprendido, le miro a los ojos, y le hago, a mi vez, mi pregunta: .-Y ¿qué entiendes por “practicante”? Y con el clásico silencio breve del “cambio de agujas”, entablamos un diálogo nuevo. Cogió el hilo de la nueva pregunta, y dio un giro. .- Mira, tú y yo nos conocemos bien en general (o creemos conocernos), en las actividades de la Asociación de Vecinos, escribiendo en el Periódico, repartiéndolo, en las manifestaciones por diversas causas, en las fiestas…, pero, ¿sigues creyendo en las cosas que nos enseñaron en la escuela, colegio, etc.? .- Yo te he preguntado por lo que tú entiendes como “practicante” y me respondes con otra pregunta. No es así; vamos por pasos. Digamos que practicante es el que “practica” el fútbol, un oficio, la fotografía… .- Sí, claro; así es, pero, te preguntaba “si cumples o intentas cumplir con lo que crees”. Y el buen hombre, entrado en años como yo, comenzó a explicar sus dificultades para recuperar una etapa de su vida que se había quedado bastante lejana y que a toda costa quería recuperar. Tenía su razón.
De momento, con cuatro cosas de andar por casa, no me era fácil calmar a mi amigo, así que le pedí tiempo para revisar mi material. Y he aquí lo que encontré: un librito con este título: “¿Quién es un cristiano?” Su autor nos dice claramente “que no es del todo correcto detenernos en si va a misa los domingos y si por Pascua recibe los sacramentos”. Nos viene a decir que eso es un mínimo, que ser cristiano, como va explicando en su libro, es el seguidor de Cristo pero según la época y lugar en que se vive. El cristiano debe vivir entre la gente de su tiempo, y dar allí su testimonio. Pero ahí nace el problema: ¿vale cualquier cosa?... Es claro que no. En ese caso, ¿quién me orienta? Leo en Mateo, 28, 20: “Id y enseñad a todas las gentes a observar cuanto yo os he mandado”. Así pues, para ayudar a nuestra conciencia personal, nos ha agregado al colectivo de sus seguidores, la autoridad de la Iglesia Católica. Entonces, este podría ser el esquema: “practicante” es el seguidor de Cristo, el traductor de su doctrina y de sus hechos con el testimonio de su vida, según lo que siente la Iglesia.
Buscamos con este amigo un ambiente más adecuado y aclaramos este primer paso. Le llevaba un papel elaborado y el librito en cuestión por si le apetecía leer... Se me ocurrió también que podía seros útil esta charla y con ese fin, se lo envío a “El Cascajo” del último trimestre. Otro día completaremos esta materia.
El Golilla/Nov/16.