Lo que el tiempo se llevó...

LOS PELLEJEROS DE VILLALMANZO

El pellejo. La piel con su capa externa epidermis y la interna dermis, recubre a los animales. Pero cuando está separada del cuerpo es el pellejo. A veces lo decimos de la piel arrugada o como despectivo: “cuanto más viejo más pellejo”. El hombre en las zonas frías tuvo que abrigarse y recurrió a las pieles de los animales que cazaba y aprendió a curarlas para que no se pudrieran ni olieran mal, fueran flexibles y duraderas, curtiéndolas para obtener el cuero. La artesanía se fue perfeccionando e industrializando para darlo tintes y formas variadas. Desde siempre se han aprovechado por su piel los animales cazados, los domesticados y los criados en granjas. El mayor productor y exportador de pieles es China.


El Pellejero era el comprador de pieles. A la Fonda de Villalmanzo venían por temporadas los pellejeros Hermanos Corredera. Recorrían los pueblos del contorno comprando pieles y lanas. Pero para todo el pueblo el tio pellejero era Florencio que llegó a Villalmanzo en los años 50 del siglo pasado, procedente de Paredes de Nava. Se estableció en una casa de Los Pajares en la que vivió siempre con su señora Fabiana, dos hijas y un hijo. Vino como tratante de pieles y lanas comprando por los pueblos vecinos, con su bici en la que transportaba las compras. Almacenaba las pieles y lanas en un local para después llevarlas en carro o camión, a las tenerías más cercanas de Burgos o Palencia. Alto y delgado, de carácter afable, siempre fue estimado en el pueblo. Con dificultades en la expresión oral por su tartamudez, ejerció su oficio de pellejero, siendo siempre muy apreciado. Cuando disminuyó la cabaña vacuna, mular, ovina y por tanto las pieles y lanas, fue ocupándose en otros trabajos eventuales. Recuerdo que a su hijo Marcelo siendo adolescente le invitábamos a pasar por casa para regatearle unas pieles de conejo, que si a 50 ó 55 céntimos de peseta.

La casa del pellejero

Las pieles tratadas proceden de mamíferos: vacas, caballos, camellos, ciervos, cabras, ovejas, corderos, cerdos, zorros, conejos, visones, nutrias, martas, chinchillas, leopardos, tigres, linces, ocelotes, focas bebé… o de reptiles: cocodrilos, caimanes, varanos, boas… o de aves: avestruces… o de peces: tiburones... Cada piel tiene su tratamiento y aplicaciones muy diferentes y a veces reciben otros nombres como: napa, cordobán, astracán, gamuza, ante, badana, mutón, charol...

En las tenerías o curtidurías adoban las pieles para evitar su putrefacción y hacerlas flexibles y duraderas. Procesos como: el ablandamiento, corte de pelo y curtición con zumaque en los noques y otros compuestos químicos de origen mineral, vegetal y artificial, obtienen el cuero. Fabricación artesanal o mecánica que es un proceso lento con desechos malolientes y contaminantes. Hoy, muchas tenerías han desaparecido en diversas poblaciones de España.

El secado

Las tintorerías: Dar variedad de colores duraderos a las pieles es un arte que se fue perfeccionando con colorantes naturales y artificiales. Se han conseguido cueros de todos los colores y algunos hasta con buen olor. Proceso que en lugares pobres se sigue haciendo artesanalmente en pozas y secado al aire libre.

Las pozas

Las aplicaciones numerosas y destacables de la piel o cuero son para vestimenta: pellizas, abrigos, pantalones, guantes, cinturones, calzados… o para: arreos, canoas, tiendas, recipientes, bolsos, sillas, sillones, sofás, carteras, repujados, adornos... En la artesanía del cuero trabajan: zapateros, guarnicioneros, marroquineros, talabarteros, boteros, encuadernadores... y con el cuero delgado y lustroso y pieles con pelaje especial por color o rareza, los peleteros. Oficio importante regido por leyes como el Fuero de los Pellejeros de Teruel, de 1177 del rey Alfonso II.

La cultura: En esta época donde el papel y su impresión ha sido universal y barato, olvidamos la importancia que tuvo el pergamino en la cultura. La piel de cordero tratada con esmero y muy fina, fue sustituyendo paulatinamente al papiro desde el siglo I, en las escrituras y libros hasta la llegada del papel al final de la Edad Media. En pergamino han quedado los libros miniados como auténticas joyas: los beatos, los libros de horas y los incunables.

Conclusión: En Villalmanzo, en los años 50, el tio pellejero pasaba por las casas comprando pieles de: oveja, cordero, cabra y conejo. El cuero en aquellos años se usaban en el pueblo para: prendas de abrigo, arreos y tiros de los animales, calzado... como recipientes de vino: pellejos, botas, odrinas... Los zapateros del pueblo colgaban las pieles en su taller y de ellas cortaban para zapatos, sandalias, botas, cintos... El guarnicionero de Lerma preparaba los arreos. El botero de Covarrubias hacía: odres, pellejos y botas de vino con pez en su interior.

Cada año se matan 75 millones de animales. La caza furtiva está acabando con especies raras para obtener su piel u otros productos. Se prohibió el tráfico de pieles de animales protegidos desde 1973 por la convención de Cites. Hoy los ecologistas tratan de que las pieles artificiales sustituyan a las naturales para acabar con el exterminio de especies silvestres. Así lo consigan. Pero nosotros seguiremos recordando con afecto al tio Florencio, el último pellejero de Villalmanzo... que el tiempo se llevó…

 

CARRIGUERA
   

Edita:

Parroquia de Villalmanzo

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