Peque cascajuelo

LA PASTORA

Una vez, el zar publicó un edicto en el que se decía: “Aquel que sea capaz de matar esta piedra, se convertirá en el número uno de mi imperio”. A la cita acudieron hombres de todo el país pero ninguno acababa de entender cómo se podía matar a una piedra. 

Entonces se presentó a la prueba una joven pastora disfrazada de hombre y el zar la invitó a probar si era capaz de matar a la piedra. La muchacha, que era muy lista, dijo: “Zar, si quieres que mate a la piedra, antes tendrás que darle un alma, y si entonces no la mato, quédate con mi cabeza”.

El zar se quedó maravillado con aquella magnífica respuesta que propuso a la muchacha adivinar un nuevo acertijo: “Si consigues esto que te voy a pedir, serás para mí como un hijo. De aquí a tres días tienes que venir de nuevo a palacio, cabalgando y no cabalgando; deber traer un regalo y no traerlo, y debes conseguir que la gente te reciba y no te reciba”.

Pasados los tres días, la pastora guardó tres liebres en sacos y se las dio a unos campesinos, pidiéndoles que las soltaran cuando ella lo ordenase. Además, tomó consigo dos palomas y una cabra. 

El zar y muchos ciudadanos salieron a recibirla, pero cuando se acercaron, la muchacha ordenó a los campesinos que soltaran las liebres, y toda la gente salió tras ellas para cazarlas. 

La muchacha venía montada sobre la cabra, apoyando a veces los pies en el suelo y otras veces levantándolos, de forma que cabalgaba sobre ella. Cuando llegó hasta el zar, sacó las dos palomas y se las tendió como regalo, pero en ese momento echaron a volar.

Entonces dijo: “La gente me ha recibido y no me ha recibido. He venido cabalgando y no cabalgando y te he traído un regalo, pero no te lo he traído”.

 

Final 1: (de Belén)

Y al final el zar descubrió que era una chica y la tomó como hija pero cuando la niña se hizo mayor se casó con el príncipe Diego. Su hija Belén fue zarina. El zar estaba muy orgulloso de su hija, porque estaba cuidando muy bien del pueblo.

 

Final 2: (de Diego)

El zar la tomó como hijo y la muchacha dijo: “Es que soy una mujer”. El zar se enfadó y la echó del castillo. Siguió buscando. Unos días después ya no venían hombres. Ahora  estaba muy decepcionado consigo mismo. No tenía  que haber echado a la pastora.

 

Final 3: (original)

“De hoy en adelante serás para mí como un hijo”, dijo el zar, maravillado por la inteligencia de aquella sorprendente muchacha. Pero ella contestó: “Es que soy una mujer”. Entonces, el zar decidió tomarla como esposa. Y así, gracias a su inteligencia, la pastora se convirtió en zarina. 

 


 

Postal de Lucía Arnaiz

Postal de lucía Arnaiz

 

Postal de Marco Ramos

Postal de Marco Ramos

 

Postal de Diego Cantera

Postal de Diego Cantera

 

Postal de Belén Briones

Postal de Belén Briones

 

Postal de Adrián Arnaiz

Postal de Adrián Arnaiz

 

Postal de Nacho

Postal de Nacho

Edita:

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