La parcela

A VUELTAS CON LA PAC

España es el segundo receptor de fondos agrícolas de la UE, con un montante anual de 7.000 millones de euros tanto para la PAC (5.000 millones) como para el segundo pilar de la PAC que es el desarrollo rural (2.000 millones).

Van Rompuy propone 63.000 millones menos para el presupuesto 2014-2020 respecto al de 2007 -2013. En el peor escenario de los dos, y si en la cumbre nadie lo remedia, España recibiría 1.139 millones anuales menos de la UE para la política agraria común y para el desarrollo rural. Sería un jaque mortal para la economía agraria española en un contexto de recesión y crisis “sin precedentes” que estamos viviendo. Los grandes desafíos económicos, medioambientales y alimentarios que debemos afrontar en los próximos años exigen recursos.

La PAC es un gran pacto entre los ciudadanos europeos y aquellos que producen sus alimentos, los agricultores y los ganaderos. A cambio de producir alimentos sanos, de respetar el medio ambiente, de gestionar el territorio y de preservar los bienes comunes para las generaciones futuras, la sociedad se compromete a apoyar el modelo social de agricultura mayoritaria en Europa.

La alianza de los países defensores de los recortes, como son Reino Unido, Alemania, Holanda y Dinamarca, obligan a los países del sur de la UE a hacer un frente común contra las “políticas agresivas” del norte. La actual PAC supone apenas el 0,4% del PIB total de los países miembros, según datos de la propia Comisión. Es por ello por lo que los agricultores y ganaderos de España le piden al Gobierno y al presidente Sr. Rajoy determinación y menos doble lenguaje, uno para cuando va por la UE y otro cuando está en España. En estas condiciones ¿qué agricultor o ganadero va a querer vivir en el medio rural?

Los tecnócratas y burócratas de la UE y los lobbys agroalimentarios mundiales les tienen comida la moral y, por qué no decirlo, en muchos casos compradas con dinero las voluntades de la propia Comisión Europea y de miembros del Consejo. Son capaces de desmontar el mercado único de la UE en beneficio del mercado mundial que, al día de hoy, sabemos a quién beneficia: a los grupos financieros que campan a sus anchas sin ningún control democrático, y a quien perjudica: a la ciudadanía en general y de una manera especial a los agricultores y ganaderos y a los habitantes de nuestros pueblos.

En este contexto, y en un escenario de restricción presupuestaria, los que vivimos del campo y de nuestro trabajo en él consideramos imprescindible priorizar las ayudas hacia el agricultor activo que genera empleo, que produce alimentos de calidad y de forma sostenible y cuyo objetivo es conseguir la soberanía alimentaria.

No puede ser que en nuestro país estén recibiendo dinero de la PAC unos 912.000 perceptores (entre ellos las 6 cadenas de supermercados que todos conocemos) mientras somos 400.000 agricultores y ganaderos los que vivimos de nuestro trabajo en la tierra y con el ganado.

Asimismo también es vital poner en marcha mecanismos de regulación de mercado que eviten la especulación de precios (estamos hablando del derecho a comer) y garanticen unas rentas dignas.

(Revista Militante)

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