¿“HACER MEMORIA” DE LA INJUSTICIA?
Cada Semana Santa es “hacer memoria” de una injusticia. Porque, sin duda que todos estaremos de acuerdo en afirmar que la condena de Jesús fue una condena injusta. Los poderes políticos, militares y religiosos de la época se confabularon para hacer desaparecer del mapa a aquel que había pasado por el mundo solo “haciendo el bien y liberando a los oprimidos por el diablo”. Pero no les interesaba una propuesta liberadora que recreaba la historia, creando fraternidad, poniendo en igualdad a todas las personas, poniendo a cada ser humano en el centro… 
Sin embargo, aquella manifiesta injusticia con Jesús no quedó perdida en vano, sino que el Padre “lo resucitó” y le dio la razón, haciendo brillar así la justicia y dando esperanza a toda la humanidad. Si la Semana Santa es “hacer memoria” de esta injusticia, no podemos por menos de hacer presentes también, en la misma Pasión de Jesús, las injusticias manifiestas de nuestro mundo, que hay que denunciar abiertamente…
Injusto es un mundo donde todavía hay mucha gente que muere de hambre, y no porque no haya, sino porque está mal repartido; injusto es un mundo donde los poderes políticos, también de nuestro país, no están al servicio de los ciudadanos, sino que esconden oscuros intereses que benefician cuentas bancarias o favoritismos específicos; injusto es un mundo donde la economía deja a una gran parte de ciudadanos en el paro, donde se rescatan instituciones y bancos y se abandona a su suerte a las personas, donde se desmonta un Estado de Bienestar para apostar por el “sálvese quien pueda”, donde las diferencias sociales crecen sin cesar, donde los sueldos no llegan para vivir dignamente una familia, donde se despoja de la casa y aparecen los deshaucios...
En Semana Santa hacemos memoria de las injusticias de nuestro mundo… pero para recordarlas (porque a veces se nos olvidan), para acompañarlas (como acompañamos la imagen del Cristo que sufrió injusticia), para darlas esperanza (la esperanza de la Resurrección), para alimentarnos en el empeño por un mundo más justo y mejor (el que nace de la Cruz de Cristo). Sólo así celebraremos auténticamente la Pascua.
¡FELIZ PASCUA!