AIRES NUEVOS
Por fin llegó. Sí, el número 30, no nos hemos saltado ninguno, pues lo que pasa es que a veces se amontonan las cosas con eso del nuevo cambio en la directiva de Domingo por Fernando. Así que retomamos el ritmo con aires nuevos, seguros, gracias a la colaboración de todos, y de César, como nuevo fichaje para enmaquetar la revista.
Hoy día, como nos sugería Fernando en el número anterior, aún podemos alegrarnos de que tenemos un cura que nos puede acompañar en nuestro camino, y eso quiero hacer desde el principio. Sabemos que no vamos solos, y eso ya lo he comprobado. Uno siempre se anima cuando ve que la gente colabora y de buena gana. Os digo más: Os habéis adelantado a
abrirme la puerta. Gracias.
Estamos cercanos a la Navidad y ya se vislumbra la alegría de los niños, haciendo sus tarjetas navideñas, representaciones teatrales, villancicos, belenes… Ellos no van solos, entre todos colaboramos para llevar la alegría a los demás, a nuestras propias casas, a los abuelitos de la Residencia, en la iglesia, por las calles… Ya me huele que esta Navidad va a ser distinta, nueva, al menos para mí, ¿y por qué no para todos? ¿Es posible? Claro.
Hace mucho tiempo, desde aquella primera Navidad, Dios quiso hacerse presente entre nosotros y traernos la verdadera Alegría. No tenemos que impedirlo, todo lo contrario, podemos hacer que siga naciendo Jesús, el Señor, en cada uno de nosotros cada vez que nos reunimos para hacer algo por los demás, en Cáritas, apadrinando un niño/a, haciendo el Belén, en la catequesis, cantando en el coro, visitando a los mayores, echando una mano al que está más solo o necesitado y tantas cosas de cada día, no olvidemos a nuestros hermanos obreros de Campofrío. Para todos es Navidad.
Nos dice el Papa que debemos estar vigilantes para «estudiar los signos de los tiempos», para combatir las desigualdades y no escuchar a los «profetas de calamidades». Claro que hay cosas que no van bien, que nos parecen sin soluciones y que nos entristecen, pero a partir de ahí es cómo podemos descubrir nuevamente la alegría de crecer. (E.G. 86). Te necesitamos a ti para mantener la esperanza y hacer una Navidad Nueva. Felices días y feliz Año Nuevo.