Editorial

DE PROCESIONES, CRUCES Y PASCUAS...

Comenzamos la Semana Grande en la vida de los cristianos. Las fiestas por excelencia para contemplar, agradecer y empaparnos del misterio de amor que se encierra en estos días: la muerte y resurrección de Jesús. Nuestras calles se llenarán de desfiles procesionales, de cruces que presidirán ceremonias, de encuentros pascuales que nos invitarán a una nueva vida llena de alegría…

¿Se interrumpe la marcha diaria… o se ilumina desde la fe? Más bien lo segundo: no es un paréntesis, sino que es expresión de la vida misma… Veamos:

También hoy en nuestra sociedad se dan otras procesiones que reivindican justas peticiones a favor de una vida digna y del reconocimiento de los derechos sociales y económicos para evitar la exclusión social: marchas por la dignidad, manifestación por los recortes sanitarios, caminatas solidarias… Hoy hay muchas procesiones en las que participar...

De cruces está lleno nuestro pueblo y comarca: gente en el paro y que sufre la crisis, pensiones que mantienen a la familia, enfermedades que llenan de dolor y sufrimiento, alcoholismo y drogas que destrozan familias, violencia doméstica, atentados contra la vida y  su dignidad desde el nacimiento… Hoy hay cruces que contemplar, más salvadoras que las bellas que guardan nuestras iglesias: algunas sobrevenidas y otras provocadas por la injusticia e insolidaridad de los hombres, en definitiva, por el pecado que abunda.

Y también el mundo está plagado de encuentros pascuales: solidaridad a raudales con tanta gente, compromisos en asociaciones, sindicatos y partidos, voluntariado en mil y una formas, dedicación en la iglesia para crear más comunidad, acogida y corresponsabilidad, esfuerzos por la justicia y la fraternidad… Infinidad de actos, silenciosos como la Resurrección, que llenan de alegría y generan esperanza.

Como vemos, en la vida asistimos a la batalla entre la cultura de la muerte… y la cultura de la vida, la cultura del amor y la solidaridad. Es lo que estos días celebraremos en la Iglesia: Jesús asume estas procesiones, carga con la Cruz y nos lleva a la libertad de la Vida nueva. La última palabra no es de la muerte… sino de la vida. Vivir desde esa esperanza, transforma el corazón y nos compromete por la vida en todas sus formas.

¡Feliz Pascua!

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Parroquia de Villalmanzo

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