Cosas de antaño

Las matracas

"No me des la matraca". Nos decían nuestras madres. Hoy no se oye esta expresión en el pueblo. ¿Pero qué es una matraca? Es un "instrumento musical", bueno, de musical, melodioso, no tiene nada. El ruido es sordo y desagradable, nada parecido al de las castañuelas. Hecho de tablas y martillos que las golpean. ¡Vamos, que lo inventaron para dar la tabarra! Tiene varias formas y tamaños. Usado desde la antigüedad para avisar a la gente del inicio de ceremonias religiosas. Había matracas gigantes en conventos, catedrales e iglesias. Eran tablas en forma de aspa o ruedas con varias mazas que al girar producían un gran ruido. Se usaban en Semana Santa, para expresar el dolor en los Días de Tinieblas, cuando se apagaban las luces en las iglesias y se silenciaban las campanas.

Las carracas

En los años 50 los niños usábamos las carracas y carracones durante la Semana Santa. En mi familia teníamos un carracón. Había que moverlo entre dos a la vez. Era tan pesado que de niño lo llevaba a la espalda como una cruz y tuve que esperar a crecer para manejarlo.

Los niños en Semana Santa íbamos en grupo haciendo sonar las carracas por las esquinas. Después del toque, se anunciaba el oficio que se celebraría en la iglesia: misa, víacrucis, vísperas... A la salida, en el atrio, hacíamos resonar las carracas durante varios minutos. En el coro seguíamos con poca atención el canto de Vísperas y Lamentaciones en latín por don Ángel Segura y el sacristán Modesto. Esperábamos con ansiedad que acabaran para, debajo del coro, armar un ensordecedor ruido de carracas, carracones y mazos que martilleaban un macizo banco de madera. Se hacían sonar como duelo por la muerte de Cristo en sustitución de las campanas que simbolizaban su voz. 

Y el domingo de Pascua se guardaban para al año siguiente volver a... ¡dar la matraca!

 

 

LAS  MARZAS

Son canciones que se cantan en marzo, aunque las había a principios de año, Navidad y Semana Santa. Provienen de las fiestas romanas de principio de año, que era en marzo, hasta que se cambió a enero con el calendario juliano. El nombre latino de Marcia se tradujo por Marzas en el siglo XIX.

Se celebraban de diversas maneras en la zona norte de España. Las cantaban los mozos solteros, los quintos e incluso los casados. En los pueblos se solicitaban aguinaldos sencillos como: pan, embutidos, huevos, dinero... para celebrar después una merienda. Las letras de los pueblos eran parecidas, con estrofas, estribillos y una musicalidad sencilla y pegadiza. Los mozos las cantaban a las 12 de la noche, yendo de casa en casa, pidiendo autorización: "si las cantaremos o las rezaremos". Pues si estaban de luto, solo rezaban una oración. En las que daban buena propina cantaban marzas solemnes y en las de poca o nada, se iban lanzando improperios.

En las letras de las marzas se cantaba a la primavera, a las flores, a la fecundidad, al amor, a las reinas del campo, a la siembra, a la recolección, a la vendimia y a las mozas de la casa: describiendo y ponderando su belleza. Había letras remedando los Mandamientos y el Padre Nuestro con estilos amorosos. Como se cantaban denoche, en época fría y sin alumbrado, se hacían hogueras en calles y plazas. Se cantaban sin acompañamiento instrumental llevando en las manos un bastón para no caer en las embarradas calles con guijarros y con perros sueltos. Uno de los mozos, el tesorero, recogía el dinero y otro cargaba con el cesto de los regalos.

En Villalmanzo se ha mantenido esta tradición desde tiempo inmemorial. El año pasado las grabó Julio Ortega y están en Internet. La letra viene en el Libro de Villalmanzo. Es de felicitar y agradecer a los cantantes cascajuelos que año tras año mantienen esta secular tradición.

 Ardem

 

Edita:

Parroquia de Villalmanzo

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