Editorial

¿QUÉ HACER ESTE VERANO?

Hacerse esta pregunta parece como si nada nos ocupara o preocupara, que tengamos todo el tiempo libre, suponiendo que estemos de vacaciones; pero de una o de otra forma hay algo que no podemos eludir y es contar con la realidad del momento, para unos más dura que para otros.

Todos nos movemos en un mundo en el que los acontecimientos más lejanos están tan presentes que son como si a ti mismo te sucediera, o sea, el mundo es como una aldea. Sabemos muy bien que la persecución, los conflictos y la pobreza han obligado a huir más de un millón de personas a Europa desde Siria, Afganistán o Irak. Sufrimos porque están atrapados en barrizales y nuestro país, siempre solidario, apenas hace nada para acogerles. Nos sentimos impotentes y con miedo. Estamos creando nuevas generaciones con experiencias inhumanas, con odio hacia lo europeo al no dejarles entrar. Esta situación a la larga se nos puede volver en contra.

Si a esto sumamos lo que acaece en Europa con la salida de Inglaterra de la Comunidad y la problemática del Gobierno Español, nos espera un verano caliente con un refresco: los voluntarios, los que siguen salvando vidas de emigrantes y refugiados en las aguas del Mediterráneo. Esos no entienden de separaciones, ni elecciones, sino de salvarse y sobrevivir.

Precisamente, este Año de la Misericordia, el Papa ha hecho un llamamiento a todos para que en cada diócesis, en cada asociación, se haga una obra de misericordia. Todos necesitamos del Dios misericordioso, pero también de nuestra misericordia; necesitamos darnos la mano, acariciarnos, cuidarnos y no hacer tantas guerras”. ¿Seremos capaces de hacer algo? La parroquia nos brinda la oportunidad de colaborar con El Comercio Justo de Cáritas para ayudas especiales.

También, muy propio de este tiempo veraniego, a nosotros que nos gusta tanto la naturaleza, nos vendrá muy bien refrescarnos con esos pensamientos que nos dice el mismo Papa Francisco: “Dependemos del buen funcionamiento del ecosistema. El “uso sostenible” de los bienes implica salvaguardar la capacidad regenerativa de todos los ecosistemas. Por eso la protección del medio ambiente debe de ser parte integrante de todo el proceso de desarrollo social y económico (L.S.141). El consumo de las drogas en sociedades opulentas provoca males en regiones empobrecidas: se corrompen conductas, se destruyen vidas y se degrada el ambiente”. Por esto ,¿no tenemos algo que decir? ¿Cuál es tu respuesta?

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Parroquia de Villalmanzo

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