LOS ACCESOS A VILLALMANZO
Nuestro pueblo está situado en una zona llana y bien comunicado por carretera con Madrid, Burgos, Lerma, Santa Inés y por diversos caminos y cañadas con los pueblos próximos. Veamos cómo han cambiado estas entradas al pueblo desde los años 50.
La entrada principal era por La Venta, casita pequeña con la tejera detrás, que se encontraba en el cruce de la carretera y la bajada del camino de la era de San Sebastián hacia el Pilón y se entraba viniendo de Burgos o de Lerma. Por la parte sur de la era de San Sebastián, hoy polígono industrial, se venía de Santa Cecilia y de la Ermita de Manciles. Camino que cabalgaría el Cid, ya que pasaba por Tordable y Villalmanzo a sus posesiones en Santa Cecilia. Por la parte norte estaba el camino que comunicaba con el antiguo pueblo de Villahabrán y venía a dar a la tejera y a la Poza de Arriba.
Había otra entrada más al norte, por el camino del Abanico que comunicaba el pueblo de Villamayor de los Montes y también se entraba a Villalmanzo viniendo de Burgos por la carretera. Era el camino de la Puentecilla que se juntaba con el de La Tejera y daba al Prado de Arriba.
En la parte norte del pueblo, bajaba el camino del Monte Nuevo, donde había unas pocas eras y llegaba entre bodegas y lagares. Dando a las eras de arriba, descendía el estrecho camino de Carretorrecilla, bordeado de bodegas. Tocando a estas eras, bajaba la Cañada de Valdecalzada que se unía al camino de los Arenales y daba directamente a la calle Villafranca. Comunicaba con el pueblo de Torrecilla del Monte.
Por la parte este, viniendo de Santa Inés estaba la Cañada y próximo al pueblo se juntaba el camino de Tordable. Entrando al pueblo coincidía con el camino de las Eras de Abajo que venía de la granja de Bárcena y Santillán, cruzando los caminos de Valdeporros y de Carremolino.
Al sur, junto al cementerio venía el camino de Carriguera. Dando a las eras llegaba el camino de Población, que se juntaba con el de Valdemanzo y el del Pontón. Desde el cruce de la Fuente de los Curas se iniciaba el camino de Lerma por los almacenes de Los Villas, que en aquellos años tenían unas pirámides de orujo (casi como las de Egipto). Pasando por el Pontón daba al Prado de Abajo y a la Fuente Culo. Si bien los peatones atajaban por una senda bordeando arroyo y huertas por Solascasas. Todos estos caminos eran pedregosos, de tierra con un mal firme, muchos baches y estrechos. Las caballerías, con los carros con ruedas de férreas cubiertas, tenían un gran trabajo para acarrear una exigua carga. Con la concentración de fincas, se mejoraron algunos caminos. Veamos cómo han ido cambiando y mejorando hasta el presente.
Villalmanzo ha estado bien comunicado, para bien y para mal. (Recuerden el paso de los franceses en la Guerra de la Independencia y quema del pueblo). Se encuentra en una ruta importante de España como es la N I. Por su término también pasa el Ferrocarril Madrid- Burgos. (Que no tiene estación, pero que en su construcción perecieron dos obreros). El antiguo camino real de carretas fue rehecho y asfaltado a principios del siglo pasado. (Todavía vive un señor que hacía la ruta de transportes de Lerma a Burgos en carro). Se amplió la calzada poniendo nuevo firme con bordillos. Sin apenas arcén, venía la cuneta. Cuando yo era niño (años 50) esta carretera era de firme desigual, muy bacheado, con árboles enormes a los lados: chopos, álamos y otros, que para desgracia de los ocupantes de vehículos que se desviaban: los paraban en seco. Los accidentes sobre todo en invierno eran frecuentes y graves. Los niños íbamos a ver los vehículos siniestrados, ya que tardaban en retirarlos porque no había grúas a mano.

La entrada de La Venta: La carretera era llana por la parte norte y bajando hacia Lerma con una cuesta que subir. Un estrecho camino la atravesaba para subir a la era de San Sebastián. Tocando estaba la Venta. Un camino estrecho y polvoriento lleno de piedras pasaba por encima de un pequeño puente sobre el arroyo, para llegar frente al Pilón y bifurcarse en dos cuestas, hasta alcanzar la planicie del pueblo. En aquellos años empezó a modificarse la N I. Se subastaron los árboles que bordeaban peligrosamente la carretera entre la gente del pueblo. Vinieron unas gigantescas máquinas de la compañía Alcazansa, que asustaban a los niños por su ruido y grandeza. Desmontaron la cuesta que iba hacia Lerma, allanándola totalmente. Allí apareció una pequeña bodega. Echaban un firme de piedra caliza que los picapedreros gallegos iban deshaciendo con vara larga acabada en un pequeño martillo. Después pasaban las apisonadoras (algunas de vapor con más ruido que una locomotora). Elevaron el camino de entrada al pueblo y ampliaron el pequeño puente. Frente a La Venta, rellenaron una pequeña era donde se construyó la bonita Casa del Médico. La Venta se convirtió en el restaurante Marcarola, durante unos años.
La autovía: Después de varias modificaciones de la carretera, en los años 90, se proyectó la autovía. Aprovecharon el trazado anterior para una de las pistas y construyeron al lado la otra. Desaparecieron la Casa del Médico y el restaurante. Bajando de Burgos, hicieron una entrada elevada por el actual Polígono y un puente que atravesaba la autovía y daba a la Fuente de la Salud. Se entraba viniendo de Lerma por debajo del puente hacia el Pilón. Hace pocos años frente al Pilón se ha construido una rotonda.
Entrada por la Puentecilla: Aquí, en la carretera había una pequeña cuesta y curva que se rebajó. El camino a la altura de la nueva carretera se rellenó con la tierra extraída. Se mejoró el firme de la zona del Prado con piedra caliza y restos sobrantes de la carretera. Aquí trabajaron de Villa muchos hombres del pueblo. Entrando por aquí atajaban los coches de Villalmanzo y Santa Inés. Cuando hicieron la autovía cortaron esta entrada y pusieron un puente un poco más arriba del cruce para pasar del Abanico al camino de La Tejera. La zona del Prado de Arriba se ha asfaltado y convertido en parque, jalonado de merenderos.
Entrada por el este: En tiempos del alcalde Agapito, se hizo un firme nuevo por la cañada hasta Santa Inés y después se asfaltó. Desaparecieron las pocas eras y se urbanizó esta entrada con casas, chalés y unos decorativos árboles. También se cimentó la calle que lleva a la Residencia El Racimo en el camino de los Arenales.
Entrada por el Prado de Abajo: Desde la desaparecida Fuente de los Curas se hizo una nueva carretera ensanchando el antiguo camino junto a almacenes y naves. Pasando el Pontón se inicia una empinada cuesta que llega al desaparecido Prado de Abajo. Aquí se ha construido hace pocos años un nuevo barrio de bonitos chalés y en las eras contiguas la Zona Deportiva. Los peatones han olvidado la senda de Solascasas y hoy, muy mecanizados, utilizan esta carretera para ir a Lerma en coche o de paseo.
Los otros caminos de las eras se han asfaltado, ya que éstas casi han desaparecido al estar urbanizadas en su mayoría. Los caminos del campo se han ensanchado y puesto un débil firme que hay que mantener cada año.
Conclusión: Mi generación ha visto unas modificaciones extraordinarias en cuanto a los accesos al pueblo de Villalmanzo. Creo que en el futuro variarán poco. En nuestra niñez apenas había vehículos: ningún coche, moto o tractor entre los vecinos. Algunas familias fueron adquiriendo una bicicleta. La primera moto fue de un joven médico. El coche que más entraba era el Ford del veterinario D. Víctor de Lerma y algún pequeño camión que surtía a las cantinas. Los niños acorralábamos, por curiosidad, al vehículo que llegaba al pueblo. Hoy tenemos las calles y accesos asfaltados y los vecinos con coches, tractores y otros vehículos. Agradezcamos a los cascajuelos su laboriosidad, alegrándonos de su prosperidad y de la mejora de las vías públicas que de ellos dependen y circulemos con prudencia por las calles del pueblo, para bien de todos.
Carriguera