RENOVAR - RENOVARSE
Vivimos un momento histórico que está dando lugar al nacimiento de una nueva época. Las crisis nos han hecho despertar de una realidad de señuelo en la que quizás podríamos estar viviendo. Las dificultades económicas, los problemas laborales, el panorama oscuro del futuro son expresión visible de otras crisis que estamos atravesando: la crisis del mundo rural, con su envejecimiento y empobrecimiento paulatino; la crisis institucional, en el que las reformas de las administraciones locales enterrarán una forma de municipalismo; la crisis religiosa que expresa su fe en formas diferentes alejadas de los hábitos tradicionales; la crisis intergeneracional que hace que los jóvenes estén ausentes, no solo de la Iglesia, sino del mundo de los mayores en su conjunto; la crisis del Estado de Bienestar que se está resolviendo con su paulatina desaparición y acusación de ser causante de males mayores; la crisis moral con un vaciamiento de los valores que hasta ahora hemos compartido; la crisis antropológica que viene provocada por la ausencia de rectos saberes sobre lo que es la persona…

Ante este panorama de crisis, la posición cristiana no es la de la desesperación, sino la de la esperanza. «Algo nuevo está brotando, ¿no lo notáis?», escuchamos en la Palabra de Dios. Como cristianos se nos invita a «provocar» el nacimiento de esa realidad nueva que debe de ir aflorando: un mundo más justo; una economía al servicio del hombre; una política que busque el bien común; unos pueblos más participativos; una fe más adulta y personal; una Iglesia más corresponsable; unos valores más auténticos y sin doblez…
La invitación es a renovar… y a renovarse. La sociedad la vamos haciendo todos y cada uno de nosotros. Por eso, es bueno que al comienzo del curso nos preguntemos cómo vamos a ir haciendo para que aflore esta nueva época que se vislumbra; qué estoy dispuesto yo a hacer para que vaya naciendo algo nuevo y la crisis sea… oportunidad, transformación de un mundo para el surgimiento de otro. Así es la crisis de la adolescencia que deja un pasado infantil para abrirse camino en la grandeza del mundo adulto. A ello contribuiremos desde la Parroquia.