Cuentos del abuelo

¿Otro Papa Bueno? Hace unas semanas, el abuelo se interesó por la entrevista que le hicieron al Papa Francisco, y la leyó despacio. ¡Qué frescura, optimismo sensato, lenguaje cercano de persona muy leída y de mucha fe! Recuerda el abuelo que hace mucho tiempo, el escritor francés Jean Guitton hizo algo semejante con Pablo VI, pero muy distinta en su contenido. “Yo soy un pecador, dice el Papa Francisco, un pecador a quien el Señor le ha mirado”; soy despierto, dice también, de fácil trato, tal vez ingenuo. He ahí su conciencia de sí mismo y su presentación; nada de particular, una persona normal, pecador, pero a quien Dios le ha echado el ojo, y él ha respondido. Quiere ser un hombre entre los hombres y hacer la voluntad de su Señor Jesús, en cercanía y diálogo con todos ellos.

El Papa Francisco

Otro dato importante, es también el primer Papa jesuita, hombre bien preparado, como su maestro san Ignacio, de gran discernimiento y contemplativo como él, hombre dialogante y que siente profundamente a la Iglesia. Esa Iglesia definida en el Vaticano II como “Pueblo de Dios”, la de la santidad sencilla de su abuela Rosa, la Iglesia de las misiones salesianas de la Patagonia, la del voluntariado social, la Iglesia de los pobres.

Es también hombre de gobierno, con pecados y experiencias que confiesa en multitud de servicios. Es un pedagogo, un maestro que acompaña con ejemplos de su vida, que lo explican todo; un hombre que se pone al nivel con los que habla (los emigrantes que han llegado en patera a la isla italiana de Lampedusa), que llama por teléfono para citar y conocer a un chaval que le ha escrito una carta muy emotiva.

Hombre que a nadie rechaza porque siente que Dios ama a todos los hombres, con las miserias y heridas sociales que a cada uno, la vida les ha dejado: desastres de todo tipo. Alguien le pregunta para probarle: -¿Aprueba Ud. la homosexualidad? –Cuando Dios mira a una persona homosexual ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y condena? No soy quién para juzgarle si con buena voluntad busca a Dios.

Quiere que la mujer en la Iglesia pueda llegar hasta donde se toman las decisiones de autoridad. Quiere que el pueblo de Dios sienta que su Dios actúa en todas las cosas; que aprenda a buscarle y encontrarle hasta en las cosas más humildes, cuánto más en las personas… Hubo una vez un “Papa Bueno” que se llamaba Juan XXIII…

El Golilla

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Parroquia de Villalmanzo

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