Costumbres y tradiciones

 LA PELEA DE LOS SANTOS EN EL RISCO

  Sucedió allí, claro que pasó allí; al lado de lo más alto, sí en la Atalaya del Risco. En la Andaya no; una mieja1 más pacá. Dijeron, los antiguos, que donde el mojón que a las cuatro jurisdicciones se orienta. Depende de cómo venga el aire, a un territorio diferente mira: si es el Cierzo pensamos de Rabé de los Escuderos. Cuando empuja el Regañón, en Quintanilla de la Mata estamos. Si del Solano se trata, es Villoviado quien nos tiene. Si el que sopla es el Bajero, es Fontioso quien nos llama.

  Manifestaron, los que sabían que ninguno queda ya, que en los Tojos, casi ya en la Atalaya de las cuatro rayas; permanecía, estaba la piedra tan grande como los metros de un carro de varas, tan arribotas2 como los metros de la Atalaya. Si, sí, la Atalaya donde el Risco pone su ojo en lo más alto, y todo lo ve de esos cuatro pueblos que, el resguardo de las encinas buscan, que de la caza del jabalín3, liebre y perdices disfrutan; que se dan de habla con robles, esquenas, enebros, y, donde éstos no están brota el olor del tomillo, espliego, salvias. Y, que de tan alto que está todo, hasta las montañas de Madrid se divisan.

  Decían, también, que en esa piedra, las huellas están de cuatro personas famosas, de cuatro seres… importantes sí, y, por lo tanto ocho moldes de sandalias y albarcas4. Que si miras con aplicación dos de ellas tienen hechuras más mermadas que las otras tres; entre sí emparejadas aunque de diferente número o talla. Los que de ello hablaron ya no están que los tapa una manta de tierra…y…y dijeron más, que allí se juntaron, al final, cuatro seres y que ocurrieron cosas. Esto dijeron: “Que un joven, San Mamés de nombre, que pastor era y domador de leones hasta aquí de acercó desde Rabé; como era mozo nada tardó en estar. Pero en esta ocasión, se le habían adelantado Santa Columba, la muchacha joven y guapa, que de Fontioso, venía buscando el oso extraviado en el Risco: había roto la cadena, y San Vitores que de Villoviado procedía. Desde Quintanilla de la Mata San Adrián, que era rey hijo de Probo el emperador; como se aburría quiso a su vez subir hasta la Atalaya donde está la roca-mojón de las cuatro jurisdicciones, cerca ya  de los Tojos. Y, allí y no en otro sitio, se citaron los cuatro. El caso es que San Mamés quería, y mucho, a Santa Columba pero era pobre. San Adrián, que es rey, todos los días en ella piensa, la pretende a su vez. San Vitores es cura y, como tal tiene mucho cuento. Embelesada le escucha Santa Columba de Fontioso, ni se  acuerda del oso ni de la cadena rota. Entonces…
 
 Entonces, enfadado, San Mamés que era pobre y humilde agarró una honda y le malogró un ojo a Santa Columba: “Ya que no me la llevo la dejo a medio ver.” Se dijo. Como viera San Adrián que se iba con San Vitores de Villoviado, el que más cuento tenía, el que más hablaba; y como era rey cogió una lanza y le cortó la cabeza al cura que no paraba de hablar y más hablar, incluso con la cabeza en su mano.”

  Esto y no más nos legaron aquéllos que sabían. Ninguno queda. En los gusanos están. Sucedió en la besana5 de las cuatro jurisdicciones, allí están las marcas que bien se ven en la piedra, y, siempre se ha bebido de ellas cuando le ha dado por llover. Por eso decimos: “Santa Columba la tuerta y meona. “ Que así nos dijeron.            
                                                       José Luis Aragón Arribas.

1.-Miaja-2.-Arriba-3.-Jabalí.-4.-Abarcas.- 5.-Donde se juntan, donde se besan.

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