Cuentos del abuelo

TRES NAVIDADES, VILLALMANZO

1.-En Montenuevo se empadrona una Familia.

Todavía era Diciembre, aunque próxima aún no estaba la Navidad.  Como disponían de vacaciones, los más pequeños del lugar hacían de las calles su mundo más querido, abierto a iniciativas, sorpresas; entonces a proposición de la parroquia, se dispuso que grandes y pequeños y gente de bien debían acompañar a una familia nueva y humilde hasta su hogar, sito en el término conocido como Montenuevo. José se llamaba el esposo, carpintero de profesión. María su esposa. Jesús, un bebé en su regazo.
El “Prao” primero, a continuación el camino de Fuente Mora de pasos del nutrido grupo se llenaron además de villancicos que hablaban de cariño, ternura, amor, también de PAZ. Tras coronar, no sin cierto esfuerzo, una pendiente, y, a indicaciones de la Familia de Belén eligieron una encina con un pequeño balcón o estante para residir, para vivir. “Gracias por acompañarnos y ser nuestros amigos. En esta encina moraremos, somos pobres pero felices de disponer de un hogar”; dijeron entre aplausos además de lágrimas de los presentes.

2.-Una estrella de oriente se hace amiga de la torre.Julián, Ángel y D. José María en la torre con la estrella, Villalmanzo al fondo

Aunque era el edificio más gallardo, más alto; a pesar de sus campanas, llegados que eran los días entrañables de Navidad, estaba triste: ni la iluminación de las calles, ni los villancicos de los más jóvenes conseguían sacarla de su apatía, de su nostalgia. Además de ser torre, y de las mejores dado su estilo herreriano, era mirador. Por ello, en estos días tan singulares miraba, oteaba en los cielos en busca de remedio a su tristeza.
Alarmados, los vecinos de Villalmanzo hablaron con Don José María, el párroco, y, trataron de encontrar una solución. Pensaron, actuaron: mediante un “whatsapp” al mundo estelar dirigido, lograron que una estrella de Oriente bajase hasta lo más alto de la torre y, una vez en el cuadro alto del mirador, fue acompañada de un comité de recepción de cuatro buenas personas. Loca de contenta decidió quedarse e inundar de luz y alegría los ambientes todos de la población. Desde entonces la torre irradia alegría, felicidad, mucha luz de tan contenta que está.

3.- Y se armó el belén en la Plaza Mayor.

El Belén vivienteAún lleva serrín en las manos, su mujer encinta está y muy avanzada; demanda cobijo en la posada “La Huella” y, nada. En el mesón de “Job” más de lo mismo. Les ofrece, la posadera, un sencillo pesebre donde María, la humilde esposa, alumbra una criatura de nombre Jesús. Varias lavanderas y tejedoras acompañan al nuevo matrimonio. Se corre la voz, al sencillo refugio acuden un pastor con su rebaño, un grupo de jóvenes zagales, tres Reyes majos, más que magos. Desde el palacio-ayuntamiento un Herodes se interesa por la situación.
Después, todo un pueblo de nombre Villamanzo, cena en la plaza el mejor menú de Navidad: unas sopas de ajo, o unas patatas con piezas de caza, detalle de los cazadores locales. Para beber, vino del lugar. Es navidad en Villalmanzo. La mejor.

 

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