Número 51, Navidad 2021

PARA PENSAR

“No os aflijáis como hombres sin esperanza” (1 Ts.4,13).

El hombre de nuestro tiempo, en medio de tantas incertidumbres con las que nos encontramos, vive sin poder aferrarse a un futuro.

¡Tantos jóvenes que después de una formación larga e intensa ven el futuro del trabajo tan oscuro que piensan que no hay salida para ellos en el
mercado de trabajo! ¡No digamos nada sobre aquellos que después de haber trabajado 20 ó 25 años se quedan sin trabajo, sin apenas posibilidad de volver a encontrar empleo de nuevo!.

El hombre en el mundo –dice S. Pablo- vivía "sin esperanza y sin Dios”. El cristiano tiene como distintivo el hecho de que tiene un futuro: no es que conozca los pormenores de lo que le espera, pero sabe que su vida no acaba en el vacío. Cuando el futuro es cierto como realidad positiva, el presente se hace llevadero.

Quien tiene esperanza vive de otra manera: se le ha dado una vida nueva. La esperanza nace del encuentro real con Dios.

 

Dibujado por Ascensión Romero

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Parroquia de Villalmanzo

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